Mag. Tatiana Vidaurre: formar especialistas para transformar la atención del cáncer
Compartir:

Desde la experiencia clínica y la salud pública, la Mag. Tatiana Vidaurre impulsa una maestría que integra docencia e investigación en oncología. El programa busca formar profesionales capaces de intervenir en todo el proceso salud enfermedad para el control del cáncer, desde la prevención hasta los cuidados paliativos.
El cáncer ha sido durante años una enfermedad asociada a una idea persistente: cuando aparece, ya no hay mucho por hacer. Para la Mag. Tatiana Vidaurre, ese enfoque no solo es incompleto, sino también peligroso. Parte importante del trabajo en oncología consiste en desmontar esa percepción y entender la enfermedad como un proceso que puede abordarse en distintas etapas.
Desde esa perspectiva, coordina la Maestría en Docencia e Investigación Oncológica, que no se limita a la atención clínica multidisciplinaria. El programa aborda el cáncer como un sistema complejo, integral e integrado, que involucra prevención, detección y diagnóstico temprano, acceso oportuno al tratamiento oncológico, cuidados paliativos, soporte complementario y el proceso de acompañamiento.
La formación propone una mirada que integra cada uno de esos momentos dentro de un mismo proceso. El objetivo es que los profesionales comprendan la enfermedad en toda su dimensión y puedan intervenir con criterios basados en evidencia.
Construir un sistema oncológico
La maestría busca formar especialistas capaces de contribuir al desarrollo del sistema oncológico nacional. Esto implica comprender cómo se articulan las distintas piezas de la prevención y control del cáncer, así como los factores que influyen en el acceso y cobertura oncológica universal y en la calidad de la atención de los servicios oncológicos.
El enfoque no se reduce al tratamiento del paciente. Incluye también la organización de los servicios, la planificación de intervenciones y la incorporación de evidencia científica en la toma de decisiones.
Ese nivel de complejidad exige profesionales que puedan moverse entre distintos niveles: clínico, organizacional y de salud pública.
Integrar docencia e investigación
Para la Mag. Vidaurre, la docencia y la investigación no pueden separarse en la práctica oncológica. La experiencia acumulada en la residencia médica y en instituciones especializadas ha demostrado que ambos componentes deben desarrollarse de manera conjunta.
La maestría incorpora esa lógica. Forma profesionales capaces de investigar y, al mismo tiempo, de transferir ese conocimiento a la práctica. Esto incluye el desarrollo de proyectos, el acompañamiento en procesos de investigación y la formación como docentes en el campo oncológico.
Esa doble competencia responde también a las exigencias actuales. La acreditación como investigador o docente requiere formación específica en ambos campos.
Aprender desde la práctica y la especialización
El programa incorpora metodologías que buscan acercar a los participantes a la complejidad del cáncer. Se desarrollan talleres con especialistas internacionales en áreas como análisis genómico, estudios celulares y otras herramientas avanzadas.
El aprendizaje no se limita a la teoría. Cada participante desarrolla su propio proyecto de investigación, acompañado por especialistas que se ajustan al tema específico que está trabajando.
Ese modelo rompe con la idea de un único docente para todos. La formación se construye a partir de equipos multidisciplinarios que aportan desde distintas áreas de conocimiento.
Un enfoque multidisciplinario
El cáncer no puede entenderse desde una sola especialidad. Involucra dimensiones clínicas, biológicas, sociales y tecnológicas. Por eso, la maestría promueve un enfoque multidisciplinario en cada etapa del proceso formativo.
Los participantes acceden a distintos enfoques y trabajan con especialistas que aportan desde sus respectivas áreas. Esa diversidad permite construir una comprensión más completa de la enfermedad.
La formación apunta a que los profesionales puedan integrar esos conocimientos en su práctica y mejorar la forma en que se aborda el cáncer.
Cambiar la forma de enfrentar la enfermedad
Parte del desafío está en modificar la manera en que se concibe el cáncer. Pasar de una mirada fatalista de la enfermedad a una que reconozca las oportunidades de intervención en cada etapa para vencer el cáncer con esperanza.
Esto implica fortalecer la prevención, mejorar los procesos de detección y diagnóstico temprano, garantizar el acceso a tratamientos oportunos. También supone acompañar al paciente en todo el proceso, incluyendo los cuidados paliativos.
Esa transformación requiere profesionales preparados para asumir una mirada integral y actuar con responsabilidad frente a una enfermedad en la que prevenir y controlar sigue siendo todo un reto y que avanza hacia la oncología personalizada y de precisión.
Una formación que combina formatos
La maestría se desarrolla principalmente en modalidad virtual. Sin embargo, incorpora sesiones presenciales orientadas al trabajo con especialistas y al acompañamiento de los proyectos de investigación.
Ese esquema permite mantener la flexibilidad del formato virtual y, al mismo tiempo, asegurar espacios de interacción directa con expertos en cada área. El proceso formativo se construye así entre la teoría, la práctica y el intercambio con especialistas.




