Mag. Milagros Castillo: aprendizaje en la primera infancia 

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Un niño de cuatro años que construye una torre de bloques no solo está jugando. Está desarrollando pensamiento lógico, coordinación motora, capacidad de planificar y habilidad para corregir cuando algo no funciona. Eso, que desde fuera parece un juego sencillo, es, en realidad, aprendizaje en su forma más genuina. Para la Mag. Milagros Castillo Fuerman, entender eso cambia todo: la manera de planificar, de intervenir, de evaluar y de acompañar a un niño en su desarrollo. 

Con más de 30 años de trayectoria profesional en formación docente, desarrollo infantil temprano, políticas públicas de primera infancia y educación inclusiva, la Mag. Castillo ha construido su carrera en el cruce entre la educación inicial, el desarrollo infantil temprano y las políticas públicas. Magíster en Educación y con el Doctorado en Educación concluido en la Universidad Peruana Cayetano Heredia, ha ocupado cargos técnicos y de jefatura en el MIDIS, el MINEDU y UNICEF, además de roles de coordinación académica en educación superior. Trabajó en programas clave del Estado peruano —Cuna Más, Wawa Wasi, Qali Warma— y fue parte del equipo de salud de UNICEF Perú en proyectos de desarrollo infantil, brindando también asistencia técnica en la formulación de normativas y lineamientos de política de primera infancia con los sectores de salud, educación y desarrollo social. Es autora de artículos científicos y materiales técnicos sobre desarrollo infantil temprano, formación docente y educación inclusiva, y es miembro asociada del colectivo Foro Educativo. Fue galardonada con Mención Honorífica en el Premio Desarrollo Infantil Temprano de la Fundación ALAS y el Banco Interamericano de Desarrollo. 

Hoy coordina el Diplomado de Posgrado en Docencia en Educación Inicial de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, un programa diseñado para transformar la manera en que los docentes abordan la enseñanza con niños de tres a cinco años. 

El problema del aprendizaje compartimentado 

Durante mucho tiempo, la planificación en educación inicial siguió una lógica de compartimentos: una actividad para comunicación, otra para matemáticas, otra para ciencias, otra para arte. Esa fragmentación tiene un problema de fondo: no refleja cómo aprenden los niños. 

“En la vida de los niños, no separan lo comunicacional de su capacidad de razonamiento lógico, ni su capacidad de generar una experiencia artística con una actividad que moviliza su pensamiento científico o la producción de textos. Para ellos, las cosas son integrales”, explica la Mag. Castillo. 

Partir de esa realidad es el punto de partida del diplomado. El programa propone un enfoque holístico donde los aprendizajes se construyen desde proyectos integradores que conectan distintas áreas del desarrollo. No se abandona la especificidad de cada campo —hay cursos dedicados a la lectoescritura, las matemáticas y la expresión artística—, pero se añade una lógica que los articula: el enfoque STEAM. 

STEAM en la primera infancia 

STEAM es un acrónimo en inglés que reúne cinco campos: ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas. Es un enfoque más utilizado en primaria y secundaria, pero escasamente aprovechado  en educación inicial. El diplomado lo lleva a ese nivel con un propósito concreto: dar a los docentes herramientas para diseñar proyectos que integren esas dimensiones de manera coherente, con sentido funcional y en situaciones auténticas de aprendizaje vinculadas a la vida de los niños de tres a cinco años. 

“Estamos dándole ese valor agregado para que las docentes tengan herramientas muy concretas en las que puedan innovar proyectos integradores”, señala la coordinadora. El curso de estrategias STEAM articula los demás: toma los contenidos de lectoescritura, matemáticas y arte que se trabajan por separado y los integra en una lógica de proyecto. 

Cursos que construyen una mirada completa 

El plan de estudios está organizado en seis asignaturas de cuatro créditos cada una, distribuidas a lo largo de 24 semanas. El primero —Desarrollo y Aprendizaje del Niño en Educación Inicial— es el curso de partida y el que la Mag. Castillo considera más estratégico: aborda cómo el niño construye sus aprendizajes en los primeros años de vida, busca comprender las teorías del desarrollo infantil y su relación con las estrategias pedagógicas, qué papel juegan la familia y la comunidad, y cómo las experiencias auténticas del entorno cercano son el punto de partida de todo proceso educativo. 

“La familia y la comunidad no solamente suponen un soporte para el aprendizaje: son un punto de partida. Es desde allí donde nosotros identificamos oportunidades para aprender”, afirma. Esa convicción orienta el resto del programa: los aprendizajes del aula deben estar anclados en la vida real del niño, no al margen de ella. 

Los cursos siguientes desarrollan la planificación curricular, la pedagogía teatral aplicada a la educación inicial, las estrategias de lectura y escritura emergente, la enseñanza del pensamiento lógico-matemático y, finalmente, el enfoque STEAM como integrador. Todos están pensados para que el docente no solo adquiera conocimientos, sino que los traduzca en herramientas concretas de aula. 

Planificar como competencia profesional 

Uno de los nudos que el diplomado busca desatar es la distancia entre las ideas que los docentes tienen y su capacidad de articularlas en situaciones de aprendizaje. “Muchas veces los docentes tienen muchas ideas, pero necesitan herramientas pedagógicas que las ayuden a articular”, señala la Mag. Castillo. 

El curso de Planificación Curricular en Educación Inicial aborda justamente eso: cómo diseñar experiencias de aprendizaje que integren las diversas áreas del currículo nacional en proyectos coherentes, lúdicos y centrados en el desarrollo del niño. Eso incluye conocer las tendencias actuales en planificación, comprender el currículo nacional y saber cómo aterrizarlo en actividades que tengan sentido para niños de tres a cinco años. 

Un programa más amplio que la docencia de aula 

El diplomado está dirigido principalmente a docentes de educación inicial, pero su alcance es más amplio. La Mag. Castillo es clara al respecto: los contenidos también fortalecen a profesionales que trabajan en programas de desarrollo infantil temprano en gobiernos regionales y locales, en el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, en el Ministerio de la Mujer, en organizaciones no gubernamentales y en asociaciones que trabajan con primera infancia. 

“A veces son comunicadores que trabajan en ONGs o en gobiernos regionales que trabajan temas de infancia, pero que no los conocen a profundidad. O promotores de centros de educación inicial, directivos, capacitadores, personas que se dedican a la formación de docentes”, enumera la coordinadora. También se suman profesionales que trabajan en programas o talleres orientados a la primera infancia —como música, arte o inglés— y que atienden a niños menores de seis años sin contar con formación en educación inicial. Lo que los une no es la especialidad de origen, sino el vínculo con el desarrollo y el aprendizaje de los niños en sus primeros años. 

El programa se dicta a distancia, con sesiones sincrónicas los sábados por la tarde y actividades asincrónicas en entorno virtual, acompañadas de tutoría permanente. Al concluir, los participantes deben presentar el diseño de un proyecto de aprendizaje desde un enfoque integral para obtener la certificación. Ese requisito final traduce el aprendizaje en algo concreto: una propuesta articuladora que, implementada un día, puede transformar el aula en un espacio de múltiples experiencias de aprendizaje y dejar huellas en el desarrollo de la infancia. 

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