Dra. Angela Falen: la ecografía que llega antes que el diagnóstico
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La Dra. Angela Falen Zevallos, pediatra emergencista de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, coordina el Diplomado de Especialización en Ultrasonografia en Punto de Atención: Respuesta Rápida en Emergencias, un programa semipresencial que entrena a los médicos para leer el cuerpo en tiempo real, cuando cada segundo importa.
Hay una imagen que la Dra. Angela Falen conoce bien: el médico frente a un paciente en shock, sin tiempo para esperar resultados de laboratorio, sin posibilidad de transferirlo, con un ecógrafo en la mano y la necesidad de decidir ahora. Fue en esa frontera —entre la urgencia y el instrumento— donde encontró su vocación dentro de la vocación.
«Escogí medicina porque buscaba una profesión que reuniera el conocimiento con la intervención en la salud de las personas», cuenta. Con el tiempo, ese interés general se fue afinando hacia los pacientes pediátricos y, dentro de ese universo, hacia las situaciones más críticas: la emergencia, el trauma, el shock. Estudió medicina en la Universidad Peruana Cayetano Heredia, se especializó en pediatría, luego en emergencia pediátrica, y completó un fellowship de un año en ultrasonido en emergencia a través de la ONG Ondas de Latinoamérica.
Sumó también un diplomado en simulación clínica por la Pontificia Universidad Católica de Chile. Ese recorrido la dejó parada exactamente donde ahora propone que otros lleguen.
Una herramienta integrada, no un aparato más
El Diplomado de Especialización en Ultrasonografia en Punto de Atención: Respuesta Rápida en Emergencias, nace de una convicción: el ecógrafo no es solo un equipo de diagnóstico por imágenes. Es una extensión del ojo clínico. «El objetivo es que el profesional pueda aprender no solamente a utilizar el ecógrafo, sino que pueda realizar una evaluación dirigida, interpretar los hallazgos que encuentra y que responde a ciertas preguntas que el médico se suele formular al momento de evaluar al paciente», explica la Dra. Falen.
Lo que se busca no es producir especialistas en imágenes, sino médicos capaces de tomar mejores decisiones clínicas en tiempo real. El POCUS —Point of Care Ultrasound, o ultrasonido en el punto de atención— es una técnica que permite hacer preguntas concretas al paciente en el momento preciso: ¿tiene líquido libre en el abdomen? ¿El corazón está bombeando bien? ¿Está respondiendo a los fluidos? Las respuestas llegan en minutos, sin necesidad de trasladar al enfermo a otro servicio ni esperar turnos de radiología.
El diplomado tiene una duración de 13 semanas y otorga 13 créditos académicos. Se estructura en cinco módulos: fundamentos de ecografía clínica y seguridad, diagnóstico integral del sistema respiratorio, aplicaciones avanzadas en abdomen y emergencias, ecografía cardíaca para la toma de decisiones clínicas, y ultrasonido de partes blandas y vascular periférico. Cada uno construye sobre el anterior, siguiendo la lógica de un médico que enfrenta un escenario de emergencia.
Leer la urgencia desde adentro
El programa fue diseñado para que el médico sepa moverse en los escenarios más exigentes. «La competencia que buscamos es que el profesional aprenda a evaluar situaciones específicas de un trauma, un paciente en shock, un paciente con dificultad respiratoria, hacer una valoración cardíaca y pulmonar, hacer una evaluación abdominal, ver si el paciente está respondiendo o no a los fluidos según la intervención que estamos haciendo», describe la Dra. Falen.
No se trata de reproducir protocolos mecánicamente. Se trata de integrar la imagen con el contexto clínico. Un hematoma visto en el ecógrafo no significa lo mismo en un niño de cinco años que llega consciente que en un adulto en colapso cardiovascular. El diplomado entrena esa lectura situacional: identificar el hallazgo, interpretarlo en función del paciente que se tiene enfrente, y actuar.
Parte de ese entrenamiento incluye también los procedimientos ecoguiados —la inserción de vías intravenosas, drenajes, punciones— que hoy son estándar en la práctica de emergencia de alto nivel. «Lo fundamental aquí es que el profesional integre justamente el hallazgo de ecografía a la situación clínica de emergencia que está enfrentando», resume.
Simular para no improvisar
Una de las apuestas más características del programa es la simulación clínica de alta fidelidad. No es decorativa: es el núcleo de la formación práctica. «La simulación va a permitir recrear algunas situaciones de emergencia en un entorno que sea seguro, y así podemos evaluar competencias como el razonamiento clínico del participante, el liderazgo, la priorización y manejo de situaciones en crisis, antes de que pueda enfrentarse en un paciente real», explica la Dra. Falen.
En las sesiones presenciales —sábados y domingos en el campus de Cayetano Heredia— cada participante trabaja con un docente que acompaña no solo la imagen obtenida, sino la técnica con la que se obtiene. Cómo se sostiene el transductor, cómo se ajusta la profundidad, cómo se interpreta lo que aparece en pantalla. «En todo momento se sientan acompañados», dice la coordinadora.
Las clases virtuales sincrónicas —martes y sábados por la tarde— no se limitan a la teoría. Incluyen discusión de artículos de investigación y revisión de imágenes reales. La lógica es que el conocimiento no se transmite en una sola dirección, sino que se construye en el intercambio entre quien ya sabe y quien está aprendiendo a ver.
Evidencia que fundamenta el programa
La propuesta del diplomado no surge de la intuición. La Dra. Falen forma parte del grupo de trabajo de ecografía de SLALEP, la Sociedad Latinoamericana de Emergencia Pediátrica, y está a punto de publicar un estudio multicéntrico latinoamericano sobre el uso del POCUS en departamentos de emergencia pediátrica en la región. Los resultados, dice, confirmaron algo que ya se sospechaba: «la necesidad de desarrollar programas de formación que sean estructurados, con un fuerte componente práctico y que tengan supervisión y retroalimentación».
Eso es exactamente lo que el diplomado intenta ofrecer. No un curso de actualización aislado, sino una experiencia de formación que combine rigor científico, práctica supervisada y retroalimentación constante. Una estructura que responde a lo que la evidencia latinoamericana señala como déficit en la formación de médicos de emergencia.
¿Para quién es este diplomado?
Está dirigido a médicos que trabajan en contextos de emergencia o que quieran desarrollarse en esas áreas. No importa si la especialidad es medicina general, pediatría, medicina interna o cirugía: si el profesional trabaja o aspira a trabajar donde el tiempo escasea y los pacientes llegan críticos, el programa tiene algo concreto que ofrecerle.
El formato semipresencial —con clases virtuales sincrónicas y sesiones prácticas presenciales— está pensado para quienes ya ejercen y no pueden interrumpir su práctica clínica. El inicio está previsto para el 17 de noviembre de 2026.
La Dra. Angela Falen construyó su trayectoria aprendiendo a leer lo que los pacientes no pueden decir cuando están en crisis. Ahora transfiere ese aprendizaje. La ecografía, en sus manos y en las del diplomado, deja de ser un aparato para convertirse en una habilidad clínica: la capacidad de ver adentro cuando el tiempo no alcanza para esperar.





