Mag. Karl Pérez: la infertilidad no es un tema menor
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Especialista en ginecología y obstetricia, gerente general del Centro de Fertilidad y Reproducción Asistida (CEFRA) y profesor de la Facultad de Medicina de la Cayetano Heredia, el Mag. Karl Pérez coordina un diplomado que forma a ginecólogos para abordar con profundidad los factores endocrinos que afectan la fertilidad y las técnicas de reproducción asistida de baja y alta complejidad.
Una de cada seis parejas en el mundo tiene problemas de fertilidad. Ese dato, publicado el año pasado por la Organización Mundial de la Salud, sitúa la infertilidad como un problema de salud pública de primera magnitud, y no solo por su prevalencia: sus consecuencias demográficas y sociales ya se hacen sentir en países donde la tasa de fecundidad cae por debajo del nivel de reemplazo.
«La OMS publicó que la prevalencia en las parejas de edad fértil es como el 17.5%. O sea, una de cada seis parejas en el mundo tiene problemas. Y la tasa de fecundidad en el Perú es 1.7. Una pareja debería tener dos hijos para reemplazar al papá y a la mamá», señala el Mag. Karl Ygor Pérez Solf, coordinador del Diplomado en Endocrinología Ginecológica e Infertilidad de la Universidad Peruana Cayetano Heredia. «En algún momento, probablemente el Estado va a tener que, como en otros países, pagar tratamientos e incentivar la reproducción».
Especialista en ginecología y obstetricia formado en la Cayetano Heredia, profesor asociado de su Facultad de Medicina y gerente general del Centro de Fertilidad y Reproducción Asistida CEFRA, el Mag. Pérez combina la práctica clínica con la formación especializada. Su trayectoria incluye la jefatura del Servicio de Reproducción Humana del Hospital Arzobispo Loayza y una experiencia de investigación con premio CONCYTEC en maduración in vitro de óvulos.
Una subespecialidad que la residencia no cubre
La endocrinología ginecológica y la medicina reproductiva son áreas que la formación de residencia no aborda con suficiente profundidad. El ginecólogo sale de su especialización sabiendo que existen el ovario poliquístico, el hipotiroidismo, la hiperprolactinemia o las alteraciones menstruales. Lo que no siempre tiene son las herramientas para analizar esos cuadros con precisión, entender su interacción con la fertilidad y proponer tratamientos actualizados.
«No es algo que se vea con mucho detalle en la formación de la residencia», reconoce el Mag. Pérez. El diplomado busca llenar ese vacío: no forma subespecialistas en medicina reproductiva —eso requiere un proceso más largo—, sino que amplía la competencia del ginecólogo para manejar con criterio la intersección entre endocrinología y fertilidad.
Ese enfoque tiene implicancias prácticas inmediatas. Un ginecólogo que comprende la fisiología endocrina puede identificar más temprano qué factores están comprometiendo la fertilidad de una pareja, orientar mejor el estudio diagnóstico y determinar qué casos puede manejar él mismo y cuáles requieren derivación a un centro especializado.
Cuatro módulos, dos grandes ejes
El plan de estudios organiza la formación en cuatro módulos: fertilidad, endocrinología, reproducción humana y reproducción humana de alta complejidad. Esa secuencia refleja la lógica clínica del campo: primero entender los fundamentos hormonales y reproductivos, luego abordar las técnicas de baja complejidad y finalmente aproximarse a los procedimientos de alta complejidad.
La baja complejidad incluye la estimulación ovárica controlada, los inductores de la ovulación y la inseminación intrauterina: procedimientos que pueden realizarse en consulta ambulatoria y que resuelven una parte significativa de los casos. La alta complejidad abarca la fertilización in vitro, la inyección intracitoplasmática de espermatozoides y las pruebas genéticas preimplantacionales, que requieren un laboratorio especializado y la colaboración de biólogos y embriólogos.
«Esas competencias realmente uno no las tiene en la formación clásica, pero se pueden adquirir en el diplomado», afirma el coordinador. El objetivo no es que el egresado sea capaz de operar un laboratorio de reproducción asistida por su cuenta, sino que tenga el conocimiento para entender el proceso, orientar a sus pacientes y colaborar con los especialistas que sí lo hacen.
El ambiente y el cuerpo: factores clave
Uno de los ángulos que el Mag. Pérez subraya es la influencia de factores externos en la fertilidad: los llamados disruptores endocrinos, presentes en ciertos medicamentos, sustancias químicas ambientales y exposiciones laborales, que pueden alterar el sistema hormonal tanto en mujeres como en hombres. Ese componente ambiental es parte del diagnóstico integral que el diplomado busca desarrollar.
También se aborda la preservación de la fertilidad: cómo aconsejar a pacientes jóvenes que enfrentan tratamientos oncológicos u otras situaciones que pueden comprometer su capacidad reproductiva futura. Y cómo identificar, ya desde la consulta de rutina, a pacientes con factores de riesgo que merecen una evaluación más temprana.
Plana docente en ejercicio activo
El programa reúne a especialistas que combinan la docencia en la Cayetano Heredia con práctica clínica en instituciones de referencia. La Mag. Irma Patricia Orihuela Cabrera, con maestría en fertilidad por la Clínica Las Condes de Santiago, es jefa del Servicio de Ginecología Especializada del Hospital Nacional Edgardo Rebagliati Martins y directora médica fundadora de CEFRA, miembro titular de la Sociedad Peruana de Fertilidad. El Mag. Juan Antonio Allemant Mori, con fellowship en medicina reproductiva en CEGYR de Argentina, es miembro titular y expresidente de la Sociedad Peruana de Fertilidad y exjefe del Servicio de Reproducción Humana del Hospital Arzobispo Loayza. Los completan el Mag. Francisco Rafael Escudero Díaz y el Mag. Harold Raúl Huamán Baquerizo, también especialistas formados en la Cayetano Heredia con ejercicio activo en el Hospital Nacional Arzobispo Loayza.
Presencial, intensivo y de cupo limitado
El diplomado se desarrolla de manera presencial, de lunes a viernes en horario de mañana, durante seis meses. Ese formato no es casualidad: el Mag. Pérez es categórico en que la experiencia clínica se gana con los pacientes, observándolos directamente. «La mayor parte debe ser presencial porque la experiencia se gana mirando a los pacientes», afirma.
El programa ofrece solo seis vacantes por cohorte. Ese cupo reducido responde a la naturaleza formativa del diplomado: la atención directa a casos reales, el acceso al quirófano y el contacto con el equipo del laboratorio de reproducción asistida requieren grupos pequeños que permitan un acompañamiento genuino. Es, en ese sentido, una formación de alta intensidad pensada para ginecólogos que quieren dar un paso concreto hacia la subespecialización en un campo que seguirá creciendo.





