Mag. Midori de Habich: ver el sistema para actuar sobre él
Compartir:

Hay problemas que se repiten. Por ejemplo, un hospital que no logra reducir sus tiempos de espera, una política de vacunación que no alcanza las coberturas esperadas, un programa de nutrición infantil que lleva años sin resultados. Para Midori de Habich Rospigliosi, cuando un problema persiste a pesar de las intervenciones, la explicación suele ser la misma: se está atacando síntomas, no las causas.
«A veces atacamos el síntoma de un problema y el problema se repite. Y atacamos el síntoma y el problema se repite. Cuando eso ocurre, es señal de que hay que mirar de una manera más sistémica», explica. Esa mirada más profunda es lo que propone el curso Resolver Problemas Complejos en Salud: Pensamiento Sistémico Aplicado, que ella conduce en la Universidad Peruana Cayetano Heredia.
Economista por la PUCP y magíster en Política Económica y Planificación por el Instituto de Estudios Sociales de la Universidad Erasmus de Rotterdam, de Habich acumula más de 25 años en diseño de políticas públicas, fortalecimiento de sistemas de salud y financiamiento sanitario. Se desempeñó como Ministra de Salud del Perú entre 2012 y 2014, liderando el proceso de reforma orientado a ampliar la cobertura, fortalecer el primer nivel de atención y avanzar hacia la universalización del acceso. Fue también asesora técnica del MINSA y directora de proyectos financiados por USAID para el fortalecimiento de políticas y sistemas de salud en el país.
Análisis y síntesis: dos formas de mirar
El punto de partida del curso es una distinción que de Habich traza con claridad. La formación convencional —desde el colegio hasta la universidad— entrena para el pensamiento analítico: descomponer un problema en sus partes, identificar causas directas, proponer soluciones específicas. Ese enfoque ha sido y es muy valioso, pero puede ser insuficiente cuando los problemas son complejos.
«Lo que plantea el pensamiento sistémico es que hay otra forma de mirar problemas: no como problemas lineales, sino como problemas complejos, que tienen múltiples causas y múltiples efectos», explica. El pensamiento sistémico es más síntesis que análisis: mira el problema desde más arriba, busca las conexiones entre los componentes dentro del sistema identifica las dinámicas que lo sostienen.
En los sistemas de salud, esa complejidad es especialmente marcada. La población envejece, la tecnología avanza elevando costos, los determinantes sociales interactúan con la oferta de servicios, las decisiones de política tienen efectos no previstos en otros niveles del sistema. Abordar esa realidad con herramientas diseñadas para problemas lineales produce, en el mejor de los casos, soluciones parciales.
El mapeo del sistema como herramienta central
El curso adopta una técnica específica para aplicar el pensamiento sistémico: el mapeo del sistema. A lo largo de las tres unidades y siete semanas de duración, cada participante —idealmente en equipo— construye un mapa de un problema real de su propio entorno profesional.
El proceso tiene pasos concretos. Primero se define el propósito del sistema y sus fronteras: qué está adentro y qué queda afuera del análisis. Luego se identifican las fuerzas que operan en él y las conexiones entre sus elementos. Después se construyen los bucles de retroalimentación —los circuitos que refuerzan o amortiguan ciertos comportamientos del sistema— y se identifican las propiedades emergentes: lo que el sistema produce como resultado de esas interacciones.
El paso final es el más estratégico: identificar los puntos de apalancamiento, aquellos lugares del sistema donde una intervención puede tener el mayor impacto con el menor esfuerzo. «El curso pretende que los alumnos se lleven no solamente el conocimiento del método, sino la propia aplicación a un problema real que quieran abordar», señala de Habich.
Para apoyar ese proceso, el curso utiliza Kumu, una herramienta digital gratuita especializada en mapeo de sistemas que permite construir, visualizar e interpretar mapas sistémicos de manera colaborativa.
Cualquier arista del sistema de salud
El curso no impone un tema. Cada participante trabaja sobre el problema o la situación que más le interesa o urge resolver en su propio contexto. Pueden ser temas hospitalarios, de primer nivel de atención, de mercado de medicamentos, de gestión o de gobernanza sanitaria. «Las múltiples aristas que tiene el sistema de salud van a tener la oportunidad de hacer un ejercicio aplicado», explica la docente.
Esa libertad de elección no es solo pedagógica: es la garantía de que el aprendizaje se traduce en algo directamente útil. Al final del curso, el participante tiene en sus manos un mapa sistémico de un problema real, con hipótesis sobre dónde intervenir y un esbozo de estrategia.
Una docente con peso institucional
El curso cuenta además con la participación de Paulina Giusti Hundskopf, pediatra con maestría en Salud Pública por la Johns Hopkins University y más de 25 años de experiencia en gestión y políticas de salud. Fue viceministra de Salud del Perú entre 2014 y 2015, jefa de gabinete del MINSA entre 2012 y 2014, y directora del programa PARSALUD II —financiado por el BID y el Banco Mundial— orientado a mejorar la salud materno-infantil en las regiones más vulnerables del país. Más recientemente se desempeñó como jefa de proyecto en Perú y asesora técnica senior para Honduras, Colombia, República Dominicana y Jordania del proyecto LHSS de USAID.
La combinación de ambas docentes —una economista con perspectiva de política pública y una pediatra con trayectoria en gestión y reforma del sistema— refleja la naturaleza del curso: interdisciplinaria, práctica y anclada en la experiencia real de quienes han trabajado el sistema de salud desde adentro.
Para cualquiera que enfrente problemas que se repiten
El curso está abierto a profesionales y estudiantes de posgrado de cualquier disciplina que trabaje en el sistema de salud o en organizaciones vinculadas a él: líderes de proyectos de innovación, emprendedores del sector público o privado, consultores, directivos y responsables de áreas de desarrollo. «Es una herramienta que puede ser usada en el plano operativo, en el plano de políticas a nivel nacional, regional», afirma de Habich.
El criterio de ingreso no es la especialidad: es la necesidad. Cualquier profesional que enfrente problemas resistentes —que se repiten a pesar de las intervenciones— y quiera encontrar una nueva manera de mirarlos tiene un lugar en este curso.





