Mag. Marilia Baquerizo: intervenir para transformar una vida
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Desde la neuropsicología y con formación en neurociencias, la Mag. Marilia Baquerizo coordina un diplomado que forma profesionales capaces de diseñar intervenciones interdisciplinarias basadas en evidencia para personas con trastornos del neurodesarrollo. El programa es el segundo paso de una ruta formativa que culmina en una maestría.
Conocer un diagnóstico no es suficiente para intervenir con impacto. Esa convicción es el punto de partida del trabajo de la Mag. Marilia Baquerizo y, también, el argumento central del diplomado que coordina en la Universidad Peruana Cayetano Heredia.
El Diplomado de Especialización en Intervención Interdisciplinaria Basada en Evidencia en Trastornos del Neurodesarrollo parte de una premisa diferente: lo que importa no es solo saber qué tiene una persona, sino entender cómo esa condición impacta en su vida cotidiana y actuar con la mejor evidencia disponible para acompañar su desarrollo.
«No se trata únicamente de conocer un diagnóstico o manejar técnicas de intervención de forma aislada», explica la Mag. Baquerizo. «Se trata de comprender las características de cada persona, cómo impactan en su autonomía, su comunicación, su aprendizaje, su bienestar en general».
Trastornos del neurodesarrollo
Los trastornos del neurodesarrollo son condiciones relacionadas con cambios en el desarrollo y funcionamiento del sistema nervioso. Suelen manifestarse desde la infancia y acompañan a la persona durante toda la vida. Dentro de este grupo se encuentran las condiciones del espectro autista, la discapacidad intelectual, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, los trastornos específicos del aprendizaje, como la dislexia y la discalculia, entre otras condiciones.
Una característica que los define es su heterogeneidad. Dos personas con el mismo diagnóstico pueden tener perfiles de necesidades completamente distintos. Eso exige intervenciones personalizadas, diseñadas a partir de un análisis cuidadoso de cada caso, y no respuestas estandarizadas que no consideran esa variabilidad.
Trabajo interdisciplinario
Frente a esa complejidad, ninguna disciplina puede responder sola. La intervención en trastornos del neurodesarrollo requiere la participación articulada de psicólogos, terapeutas de lenguaje, terapeutas ocupacionales, médicos y educadores, entre otros profesionales.
El diplomado parte de esa convicción. En lugar de proponer respuestas fragmentadas, forma profesionales capaces de construir planes de intervención coherentes y articulados. «Lo ideal es que se articule el trabajo de distintas disciplinas para responder mejor a las demandas de cada persona con un trastorno del neurodesarrollo», señala la Mag. Baquerizo.
Esa mirada integral no es solo metodológica. Es también ética, pues reconoce que la calidad de vida de una persona depende de la atención coordinada de sus distintas dimensiones del desarrollo.
Formación práctica con evidencia
El programa forma a los participantes en herramientas para analizar casos, identificar necesidades de apoyo y diseñar planes de intervención personalizados. Ese proceso incluye trabajo con evidencia científica: análisis de artículos, revisiones sistemáticas, metanálisis y guías de práctica clínica, que permiten identificar qué dice la ciencia sobre cómo intervenir en cada situación.
La evidencia no se aplica de manera mecánica. Parte del aprendizaje consiste en adaptar las estrategias a la realidad de cada persona, considerando su entorno familiar, el espacio clínico en el que se desarrolla la intervención y su contexto educativo. Esa adaptación requiere criterio, y el diplomado trabaja para desarrollarlo.
El plan de estudios contempla cinco asignaturas: intervención temprana interdisciplinaria, gestión de modelos de intervención clínica y educativa, diseño de planes de intervención personalizados, y evaluación y promoción de políticas públicas en neurodesarrollo. Ese último componente amplía la mirada del programa: la intervención no ocurre solo en el consultorio o el aula, sino también en el marco de decisiones que organizan el sistema de atención.
Tecnología como apoyo
El diplomado incorpora herramientas tecnológicas emergentes como recursos que fortalecen los procesos de evaluación e intervención. Permiten registrar información, monitorear avances, organizar datos y personalizar estrategias. Pero la Mag. Baquerizo es precisa al respecto: la tecnología no reemplaza el criterio clínico ni educativo. Lo apoya.
Ese enfoque crítico sobre el uso de la tecnología prepara a los participantes para el siguiente paso de la ruta formativa: un diplomado específico en tecnologías aplicadas al neurodesarrollo, donde se abordan con mayor profundidad herramientas como la telemedicina y la inteligencia artificial aplicadas a la evaluación e intervención.
Una ruta formativa por etapas
Este diplomado es el segundo de tres que conforman la Maestría en Gestión e Intervención Interdisciplinaria de los Trastornos del Neurodesarrollo, bajo el modelo Flex Máster de la Cayetano Heredia. El primero está orientado a la evaluación; este segundo se concentra en la intervención; el tercero aborda la innovación tecnológica.
Cada diplomado puede cursarse de manera independiente, pero juntos configuran una especialización progresiva. Los 12 créditos de este programa son reconocibles en la maestría, lo que permite a los participantes avanzar a su propio ritmo y con acumulación de conocimientos.
«La maestría responde a las demandas que se observan en el país», señala la Mag. Baquerizo. Existe una necesidad creciente de profesionales con formación sólida en trastornos del neurodesarrollo, y esa demanda está distribuida en distintos sectores: clínico, educativo, de política pública.
El perfil de quienes participan
El programa convoca a profesionales de psicología, medicina, tecnología médica, educación y disciplinas afines. Lo que los une no es la especialidad, sino el vínculo con la atención a personas con condiciones del neurodesarrollo y el interés en intervenir con mayor rigor y fundamento.
Desde esa diversidad, el diplomado construye una formación que no se limita a una sola mirada. La interdisciplinariedad que promueve el programa en la práctica clínica y educativa se refleja también en el aula: distintos perfiles profesionales aprenden juntos a construir respuestas más completas.





