Mag. Kelly Vásquez: las habilidades blandas como condición para liderar
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Desde la psicología organizacional y el coaching, la Mag. Kelly Vásquez impulsa un diplomado orientado a desarrollar las competencias que permiten a los profesionales liderar equipos con mayor efectividad. El programa combina autoconocimiento, comunicación estratégica y gestión emocional desde un enfoque práctico.
Existe una brecha que muchas organizaciones conocen bien, aunque pocas la nombren con claridad: la que existe entre los profesionales que dominan su campo técnico y los que, además, saben cómo conducir a las personas que los rodean. Para la Mag. Kelly Vásquez, cerrar esa brecha no es un complemento. Es la condición para que el liderazgo funcione.
Esa convicción no surgió en abstracto. Creció rodeada del entorno médico de sus padres y, desde temprano, el comportamiento humano le resultó tan relevante como el conocimiento técnico. Eligió psicología y, desde las primeras prácticas, encontró en el ámbito organizacional su espacio natural. «Desde que he hecho mis prácticas en la universidad, he seguido con psicología organizacional», recuerda. «Entonces todas las especialidades que he seguido han estado bajo ese enfoque».
Lo que vino después fue una especialización sostenida: un diplomado en gestión del talento humano, una maestría en desarrollo organizacional y varias especializaciones en coaching ejecutivo y programación neurolingüística (PNL). Esta última, una disciplina orientada a comprender cómo el lenguaje y los patrones de pensamiento influyen en el comportamiento humano, se convirtió en una herramienta clave para profundizar en los mecanismos que explican cómo las personas se relacionan, comunican y reaccionan en entornos de trabajo.
Cada etapa profundizó la misma pregunta: cómo se comportan las personas dentro de las organizaciones y qué factores determinan su desarrollo.
El punto de partida: conocerse
El Diplomado de Especialización en Liderazgo, Comunicación Estratégica y Gestión de Equipos parte de una premisa que puede sonar simple pero que pocas formaciones desarrollan con profundidad: antes de liderar a otros, es necesario conocerse a uno mismo.
Por eso el recorrido comienza con el autoconocimiento. «Primero vamos a saber qué competencias tengo y qué competencias me faltan», explica la Mag. Vásquez. A partir de ahí, el programa avanza hacia las habilidades comunicativas, la gestión emocional y la negociación. «Esas son las tres competencias básicas que vamos a tratar en el diplomado», señala.
Con esas bases establecidas, se incorporan herramientas para la gestión de conflictos y la gestión del cambio. Una secuencia que no es arbitraria: cada competencia sostiene a la siguiente.
Habilidades que transforman
Para la Mag. Vásquez, el conocimiento técnico no determina por sí solo la trayectoria profesional. «Podemos tener muchos conocimientos sobre los diferentes rubros donde trabajamos», sostiene, «pero lo que nos va a permitir seguir creciendo o impactar de manera positiva en nuestros colaboradores van a ser nuestras habilidades blandas».
El diplomado trabaja precisamente esas competencias. Y su impacto, señala, no se limita al entorno laboral: «Este tipo de diplomado no solamente va a impactar a nivel profesional, sino también a nivel personal».
Ese enfoque está atravesado por las competencias del coaching, que no se presentan como un método aislado sino como una forma de acompañar el desarrollo de cada participante a lo largo de todo el programa.
Un programa sin perfil único
El diplomado no está pensado para un sector específico ni para un nivel jerárquico en particular. Está dirigido a profesionales de todos los rubros: quienes aún no tienen personas a su cargo, pero ya se proyectan hacia ese rol, y quienes ya gestionan equipos y buscan potenciar sus competencias. «En realidad es para todo nivel», afirma la Mag. Vásquez. «A todos niveles este tipo de diplomado les va a tener un impacto positivo.»
Esa amplitud responde a una idea central: el liderazgo no es un atributo reservado para quienes ocupan posiciones de autoridad. Es una capacidad que puede desarrollarse en distintos momentos de la trayectoria y que impacta en cualquier contexto donde haya personas que coordinar.
Aprender con perspectiva internacional
El programa se desarrolla en modalidad virtual. Esa decisión responde a una intención concreta: contar con docentes internacionales que aporten una perspectiva más amplia desde sus propias experiencias y contextos. «Va a tener dos docentes que son extranjeras», explica la Mag. Vásquez. «Entonces va a ser de manera virtual para poder aprovechar la virtualidad y la posibilidad de tener profesionales bastante capaces en sus áreas».
En un campo como el liderazgo y el desarrollo de competencias, esa diversidad de enfoques enriquece la formación y amplía el alcance del programa más allá de las fronteras.




