Mag. Jessica Gómez: la diversidad es el punto de partida
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Hay una escena que la Mag. Jessica Gómez conoce bien: un docente frente a un aula con estudiantes de perfiles completamente distintos —algunos con discapacidad, otros con dificultades de aprendizaje, muchos con talentos poco reconocidos por el sistema— y sin las herramientas para responder a todos. Esa brecha, que persiste en la educación peruana en todos los niveles, es la que el diplomado que coordina busca cerrar.
Docente de educación especial con experiencia como directora de Centros de Educación Básica Especial (CEBE) y de Programas de Intervención Temprana (PRITE), y como especialista pedagógica del Ministerio de Educación del Perú, la Mag. Gómez construyó su trayectoria en el campo mismo. Hoy, desde la docencia universitaria y la coordinación del Diplomado de Posgrado en Educación Especial y Atención a la Diversidad de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, traslada esa experiencia a quienes trabajan con la diversidad desde distintos frentes.
De la educación especial a la atención a la diversidad
El nombre del diplomado no es casual. La educación especial y la atención a la diversidad son hoy campos articulados, no paralelos. El Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) N° 4 establece que la educación inclusiva implica atender a la diversidad con calidad: no segregar, sino responder a cada estudiante desde lo que necesita.
Dentro de esa diversidad están los estudiantes con condición de discapacidad leve y moderada, que históricamente fueron atendidos en instituciones separadas, segregándolos y sin oportunidades de desarrollar aprendizajes que les permita futuramente tener una profesión para que puedan desenvolverse en la vida. Hoy, ese enfoque ha cambiado: están respetando su derecho a recibir una educación se encuentran en las aulas de la educación básica regular, de la educación superior, de los centros de formación técnica. Y los docentes que los reciben necesitan estar preparados.
«En el diplomado de Educación Especial y Atención a la Diversidad aprenderás a caracterizar a los estudiantes, es decir a identificar el nivel de desarrollo de la competencia, sus fortalezas, intereses, barreras para, en función de ello, responder de acuerdo a sus necesidades de aprendizaje, brindándoles los apoyos necesarios, los ajustes razonables y las estrategias necesarias para que tengan logros de aprendizaje», explica la Mag. Gómez.
Seis cursos, seis dimensiones del mismo problema
El plan de estudios del diplomado, consta de 24 créditos, está organizado en seis asignaturas que abordan la diversidad desde distintos ángulos. El primero trabaja los fundamentos de la educación especial: cómo evaluar y diagnosticar necesidades educativas con criterio técnico. El segundo introduce las tecnologías de asistencia —plataformas, aplicaciones, dispositivos, entornos inmersivos— como herramientas para que estudiantes que no se comunican oralmente puedan hacerlo por otras vías.
El tercer curso aborda el desarrollo socioemocional y el manejo de conductas desafiantes: un área que la Mag. Gómez destaca como prioritaria. «Si un niño, un joven o una persona en general no logra expresar lo que desea, siente, quiere, puede provocarse desencadenarse en algún tipo de conducta disruptiva. La comunicación es sumamente importante», señala. El cuarto desarrolla estrategias de intervención educativa: ajustes razonables, métodos y adaptaciones curriculares concretas.
El quinto trabaja la enseñanza de habilidades sociales y de comunicación. El sexto introduce el arte —música, danza, expresión plástica— como herramienta pedagógica. No como ornamento: la coordinadora señala que hay investigaciones que vinculan la formación musical con el desarrollo matemático, y la danza con la atención y la coordinación. Procesos cognitivos que el aula necesita activar.
El componente legal que no puede ignorarse
El diplomado se inscribe también en marcos normativos. La Ley General de Educación, Ley N°23384 y su Reglamento el D.S N°007-2021-MINEDU, además de, la Resolución Ministerial N°501 del 2025 del Ministerio de Educación del Perú, donde se establecen el lograr una educación de calidad en cada uno de los estudiantes, y la obligatoriedad de trabajar el componente socioemocional en las instituciones educativas y la implementación del Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA).
Para la Mag. Gómez, conocer esos marcos no es burocracia: es la base para intervenir con legitimidad y coherencia. Un docente que diseña ajustes razonables sin conocer al estudiante y su sustento normativo está construyendo sobre arena. El diplomado asegura que los participantes comprendan tanto el qué hacer como el por qué y el con qué respaldo.
Un programa abierto, más allá de los docentes
El diplomado está dirigido a profesionales de educación en todos sus niveles y modalidades —inicial, primaria, secundaria, básica alternativa, técnico-productiva, superior—, pero su alcance va más allá. «La educación inclusiva no solo se da en los colegios. Ahora se da en todos los diferentes ministerios», señala la coordinadora.
Eso abre el programa a psicólogos, trabajadores sociales, tecnólogos médicos con especialidades en terapia de lenguaje, física u ocupacional, administradores de instituciones educativas y profesionales de otros sectores que en su trabajo diario interactúan con personas con distintas condiciones. «Hasta un abogado tiene que saber cómo comprender a una persona con algún tipo de condición», afirma la Mag. Gómez.
Un proyecto integrador como cierre
Para obtener la certificación del diplomado, los participantes deben aprobar los 24 créditos del plan de estudios y presentar el diseño de un proyecto de intervención educativa para estudiantes con necesidades de aprendizaje que demandan retos para lograrlo. Ese requisito no es un trámite: es la garantía de que el aprendizaje se tradujo en algo concreto y aplicable.
El programa se dicta completamente a distancia, con sesiones sincrónicas los sábados y actividades asincrónicas en entorno virtual, acompañadas de tutoría permanente. Esa modalidad responde a la realidad de sus participantes: profesionales en ejercicio, muchos de ellos en regiones, que necesitan formación de calidad sin abandonar sus funciones. Para la Mag. Gómez construyó su carrera entre el aula y la gestión, esa accesibilidad no es un detalle secundario porque es importante que los profesionales se encuentren preparados para atender a la diversidad de estudiantes que se hayan en las aulas. Es parte de la propuesta de valor del programa.





