Mag. Alejandro Charre: Gestionar exitosamente una escuela requiere tener competencias especializadas
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Hay directivos, gestores de IE, que trabajan en el día a día. Resuelven lo urgente, atienden lo inmediato, administran lo que ya existe. Para el Mag. Alejandro Charre Montoya, ese modo de operar tiene nombre: administración básica. Y tiene un resultado: la institución no se desarrolla, las brechas no se reducen y el sistema sigue igual.
«Les falta una visión de gestión estratégica, una mirada al futuro. La misión y visión a asumida como un cliché y no como un reto, un desafío real», señala el coordinador del Diplomado Internacional en Gestión y Liderazgo Escolar de la Universidad Peruana Cayetano Heredia.
Magíster en Educación con mención en Currículo, especialista en formación y gestión de centros de profesional técnica y consultor internacional con nacional e internacional, el Mag. Charre acumula 35 años en la gestión educativa y docencia. Una trayectoria que combina la gestión de aula con la gestión institucional, la consultoría con entidades de cooperación internacional además de la docencia universitaria. Esa combinación es la que organiza el diplomado.
El vacío que el diplomado busca llenar
La oferta de formación en gestión educativa no es escasa en el Perú. Hay maestrías en administración, gerencia y gestión educativa. Lo que el Mag. Charre identifica es que dicha oferta formativa “tienen un carácter principalmente académico a los que les falta la experiencia, creatividad y aplicabilidad”. Lo que necesitan los directores y gestores escolares no es solo teoría sobre administración son necesarios también que se aborden desde la práctica exitosa, de manera que puedan enriquecer sus capacidades para una gestión de calidad.
El diplomado parte de esa lectura. No intenta formar administradores “domésticos” sino formar gestores capaces de generar y llevar a los hechos políticas educativas innovadoras, liderar a los docentes en su práctica pedagógica, gestionar recursos, construir alianzas estratégicas con los diversos actores de la sociedad, así como de la cooperación internacional.
«Hay aspectos que los gestores actuales no conocen o conocen muy poco. En mi experiencia he logrado apoyo de las entidades de gobierno local, de la empresa privada, la cooperación de Canadá, España, Alemania y otros con proyectos educativos que nos permitieron mejorar el servicio educativo en nuestra institución», comparte el coordinador. Ese tipo de competencias —tomar iniciativa, convocar, negociar, articular alianzas estratégicas, proyectarse hacia afuera— es parte de lo que el diplomado desarrollará.
Cinco asignaturas, una visión integral
El plan de estudios organiza la formación en cinco asignaturas. La primera aborda la gestión de la calidad en las instituciones educativas: qué significa calidad en el contexto escolar y cómo se construye desde la conducción. La segunda trabaja los componentes de una gestión exitosa: planeamiento estratégico, clima institucional, trabajo en equipo y manejo de conflictos.
La tercera asignatura introduce el liderazgo pedagógico en contextos interculturales, una dimensión especialmente relevante para las instituciones educativas rurales y para la enorme diversidad que caracteriza al sistema escolar peruano. La cuarta se centra en el acompañamiento pedagógico: cómo el director apoya el desarrollo profesional de sus docentes. La quinta trabaja las tecnologías de la información como herramientas integradas en la gestión, la planificación y la comunicación institucional.
Las TIC como herramienta de gestión, no de burocracia
El Mag. Charre es preciso al distinguir dos usos posibles de las tecnologías en la gestión escolar. Uno es burocrático: llenar formularios, reportar datos al Ministerio, cumplir requisitos. Ese uso ya existe y no es el que el diplomado busca desarrollar.
«La idea no es tener unas TIC para fines burocráticos, sino para que pueda impulsar el desarrollo institucional de manera efectiva», explica. Eso implica automatizar procesos de matrícula, gestionar inventarios en tiempo real, tomar decisiones basadas en datos, coordinar equipos a distancia y usar plataformas colaborativas para reducir los costos de tiempo y traslado que hoy impone la presencialidad obligatoria.
«Los directivos no tienen que ser especialistas, pueden tener asesores, pero sí deben conocer, tener una visión amplia de lo que significan las TIC, su importancia, su uso, su aplicación», señala el coordinador. Ese nivel de comprensión es el que el diplomado busca instalar.
Una perspectiva internacional
El carácter «internacional» del diplomado implica que el programa convoca activamente a estudiantes de otros países y cuenta con docentes internacionales invitados que compartirán sus experiencias de gestión y liderazgo escolar desde sus propios contextos.
Entre ellos se contará con el Dr. Carlos Crespo Burgos, director del Centro Nacional de Investigaciones Sociales y Educativas de Ecuador y coordinador de la Red Internacional de Trabajo Docente para ese país, con doctorado por la Universidad Federal de Minas Gerais de Brasil; y el Rector John Sandoval Rincón, reconocido como Mejor Rector de Colombia en 2015 por el Premio Compartir y con dos décadas de experiencia directiva en instituciones educativas de Popayán. Esa diversidad de perspectivas es parte deliberada del diseño formativo.
Para quiénes está pensado
El diplomado está dirigido a directivos de instituciones educativas de todos los niveles y modalidades, a especialistas de las Unidades de Gestión Educativa Local, a profesionales del Ministerio de Educación y a personas que aspiran a asumir roles de conducción. No es exclusivo para docentes de aula: también convoca a profesionales de otros sectores que gestionan procesos formativos.
«En los hospitales del MINSA hay sistemas de capacitación para pasantes médicos, pero no hay un gestor educativo. Lo hacen de manera empírica», observa el Mag. Charre. Lo mismo ocurre en institutos tecnológicos, centros sectoriales de formación y organizaciones que implementan programas de capacitación sin contar con gestores formados para esa función.
El diplomado, concluye, es una propuesta de innovación centrada en la mejora de la gestión escolar desde la acción del propio participante. Ese requisito final convierte el aprendizaje en algo tangible: no una tesis académica, sino una intervención concreta que el gestor puede implementar en su institución.





