Mag. Adolfo Aguinaga: la psicología en el proceso judicial
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Mag. Adolfo Aguinaga: la psicología en el proceso judicial
Con más de 18 años como perito psicólogo, de los cuales dieciséis fueron desempeñados en el Instituto de Medicina Legal. Con formación especializada en psicopatología forense, entrevista forense y valoración del daño psíquico, el Mag. Adolfo Aguinaga coordina un diplomado que forma profesionales capaces de producir evidencia psicológica sólida para la administración de justicia.
Un juez toma decisiones sobre la base de lo que se presenta ante él. Cuando esa decisión involucra la conducta de una persona —un presunto agresor, una víctima de violencia, un adolescente en conflicto con la ley— la psicología tiene algo importante que aportar. Pero para que ese aporte sea válido, útil y creíble, necesita rigor técnico, método científico y comprensión del sistema legal.
Esa intersección es el territorio en el que trabaja el Mag. Adolfo Aguinaga desde hace dieciocho años. Primero como perito psicólogo del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses del Ministerio Público y luego como perito psicólogo privado, ha realizado evaluaciones en casos de violencia física, psicológica y abuso sexual, ha realizado entrevistas únicas en Cámara Gesell y ha integrado el grupo de trabajo encargado de actualizar la Guía de Entrevista Única a niños, niñas y adolescentes víctimas de violencia sexual.
Esa experiencia acumulada en el campo es la que hoy nutre el Diplomado en Peritaje Psicológico y Psicopatología Forense de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, que el Mag. Aguinaga coordina.
Dos especialidades en un mismo programa
El diplomado integra dos líneas de formación que se complementan. La primera es la psicopatología forense: cómo ciertas condiciones y características psicológicas se expresan en contextos legales, tanto en quienes cometen un delito como en quienes lo padecen. La segunda es el peritaje psicológico: la capacidad de evaluar, documentar y comunicar hallazgos psicológicos con la solidez técnica que un proceso judicial requiere.
«El objetivo es desarrollar las competencias en los psicólogos que todavía no las tienen, y mejorar las de quienes ya trabajan en el campo», explica el Mag. Aguinaga. El programa no parte de cero ni se queda en lo elemental: responde a la realidad de un campo que exige actualización constante y criterio bien fundamentado.
El plan de estudios se organiza en dos especializaciones con 21 créditos en total. La primera, en psicopatología forense y criminal, aborda los fundamentos de la psicología forense, la criminología del desarrollo y la psicopatología del delincuente y de la victimización criminal. La segunda, en evaluación psicológica forense y criminalística, cubre la entrevista forense, la evaluación pericial en materias penales y civiles, la psicometría forense y las técnicas de investigación criminalística.
El informe pericial: herramienta de justicia
En el trabajo forense, el informe pericial es el producto central. Es el documento donde el psicólogo comunica sus hallazgos al sistema judicial, y su calidad determina en gran medida el valor que tiene ese aporte en el proceso.
Para el Mag. Aguinaga, un buen informe pericial no es solo completo: es técnicamente sustentado, éticamente responsable y coherente con los estándares actuales de la evidencia científica. «El objetivo es que el informe pericial sea un elemento que realmente sirva a un mejor ejercicio de la justicia», afirma.
El diplomado forma a los participantes en cada paso de ese proceso: la entrevista al evaluado, la selección y aplicación de instrumentos psicológicos pertinentes, el análisis de la información recolectada y la elaboración del informe final. Esa secuencia no es solo técnica: requiere también comprensión del marco normativo vigente y del rol que cumple el perito dentro del sistema legal.
Comprender al testigo, al victimario y a la víctima
Una de las competencias más sensibles del campo forense es la evaluación del testimonio. No todo relato es igualmente confiable, y determinar la coherencia, consistencia y credibilidad de lo que una persona dice —especialmente en casos de violencia sexual o abuso infantil— requiere formación específica.
El programa incorpora estrategias para obtener relatos más fidedignos y herramientas para analizar la conducta de la víctima: cómo se presenta en distintos tipos de delito, qué factores psicopatológicos pueden estar presentes, cómo distinguir lo que corresponde a una reacción esperable de lo que señala una condición previa.
El mismo rigor se aplica al evaluado en condición de imputado. La psicopatología forense analiza cómo ciertas condiciones mentales pueden influir en la conducta delictiva y qué implicancias tiene eso en términos de responsabilidad penal. Ese análisis exige tanto conocimiento clínico como comprensión del derecho.
Para quiénes está pensado el programa
El diplomado está dirigido principalmente a psicólogos, pero también convoca a otros profesionales que participan en procesos judiciales: abogados, fiscales, jueces y miembros de la Policía Nacional. Cada uno llega con una mirada distinta y todos se benefician de entender con mayor profundidad cómo opera la psicología en ese espacio.
Para los abogados y operadores del derecho, comprender qué puede y qué no puede afirmar un perito psicólogo —y cómo leer un informe pericial con criterio— les da herramientas para interrogar la evidencia con mayor precisión. Para los policías, el conocimiento psicológico forense puede mejorar la calidad de sus intervenciones iniciales con víctimas y testigos.
El programa se desarrolla completamente en modalidad virtual, lo que permite que profesionales de distintas regiones del país accedan a una formación especializada que, hasta hace poco, estaba concentrada en Lima y en instituciones muy específicas del sistema de justicia.
Una carrera construida en el campo
La trayectoria del Mag. Aguinaga combina práctica institucional con formación académica continua. Además de su trabajo en el Ministerio Público, ha cursado especializaciones en psicopatología forense, autopsia psicológica, entrevista forense, criminología contemporánea y valoración del daño psíquico. Es docente en varias universidades del país y ha participado como ponente en congresos nacionales e internacionales sobre credibilidad del testimonio y psicopatología forense.
Esa combinación —experiencia directa en el sistema de justicia, formación técnica actualizada y docencia— define el enfoque del diplomado. No es un programa que enseña la psicología forense desde afuera. La enseña desde adentro, desde quien conoce los archivos, las salas de audiencia y los protocolos que determinan cómo opera la evidencia psicológica en la práctica.





