Dra. Mariella Quipas: formar a quien forma a otros 

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Mejorar la educación desde las políticas públicas es una vía. Mejorar la educación desde los propios docentes es otra, y para muchos la más efectiva. El Diplomado en Formación de Formadores de la Universidad Peruana Cayetano Heredia apuesta por esa segunda vía: preparar a profesionales capaces de fortalecer las competencias pedagógicas de otros docentes, desde adentro de las instituciones y desde el conocimiento directo del contexto. 

«El Diplomado en Formación de Formadores es el diplomado bandera de la Facultad de Educación», afirma la Dra. Mariella Quipas, su coordinadora. El programa lleva más de diez años en funcionamiento y surgió en el momento en que el Perú iniciaba sus procesos de renovación de la carrera docente. La Facultad lo concibió como una respuesta concreta a una brecha que aún persiste: la distancia entre quienes diseñan las políticas de formación y quienes las implementan en el aula. 

Doctora en Educación, con 27 años de experiencia que recorren la docencia en educación básica, la dirección de instituciones educativas y la docencia universitaria, la Dra. Quipas ha construido su carrera en el cruce entre la práctica pedagógica y la gestión educativa. Hoy, desde la coordinación del diplomado, traslada esa trayectoria a quienes quieren hacer de la formación docente una especialidad. 

Qué significa ser formador de formadores 

Un formador de formadores no es simplemente un docente con más experiencia. Es un profesional con competencias específicas para diseñar programas de formación continua, implementarlos, evaluarlos y ajustarlos según los resultados. Es alguien capaz de leer un contexto institucional, identificar las necesidades de aprendizaje de los docentes de su institución y construir una propuesta que responda a esa realidad. 

«Una de las conclusiones del TADE 2026 es que es necesaria la formación de formadores en los entornos universitarios y en la educación básica regular, porque esto ayuda a afinar las competencias, a cortar las brechas entre lo que es una instrucción y lo que es el desarrollo de la enseñanza propiamente dicha», señala la Dra. Quipas. Esa brecha —entre transmitir información y generar aprendizaje real— es la que el diplomado busca cerrar. 

Un programa que parte del diagnóstico 

El punto de partida del diplomado es metodológico y práctico al mismo tiempo. Antes de diseñar cualquier programa de capacitación, el formador necesita saber qué necesita su institución. Por eso, uno de los primeros aprendizajes que desarrolla el diplomado es cómo construir un diagnóstico riguroso del contexto educativo: levantar una línea base, conocer las características socioculturales, académicas y profesionales de los docentes, e identificar las necesidades de aprendizaje que surgen del plan de estudios en el que trabajan. 

Ese diagnóstico, construido con técnicas cualitativas y cuantitativas, es la base sobre la cual se diseña el plan de formación continua: un conjunto de módulos, talleres, experiencias de aprendizaje o sesiones de clase que responden a las necesidades reales de los docentes de cada institución. «Todos estos elementos se van a poder aprender a través de cada uno de los cursos del diplomado», explica la coordinadora. 

Seis asignaturas, una competencia integral 

El plan de estudios organiza la formación en seis asignaturas de cuatro créditos cada una. La primera sitúa al participante en el marco de las políticas públicas de formación continua en el Perú y América Latina: entender qué define el sistema es el punto de partida para actuar dentro de él. La segunda aborda el desarrollo profesional de docentes y directivos desde una perspectiva que combina teoría y práctica. 

La tercera trabaja la didáctica y los recursos para la formación continua, tanto presencial como a distancia. La cuarta introduce la evaluación de los aprendizajes en contextos de formación docente —un componente crítico que muchos programas de capacitación descuidan. La quinta desarrolla la gestión estratégica de programas de formación: cómo planificarlos, implementarlos y sostenerlos en el tiempo. La sexta cierra el recorrido con la investigación como herramienta de reflexión y transformación de la práctica educativa. 

Competencias pedagógicas, metodológicas y tecnológicas 

La Dra. Quipas describe tres ejes competenciales que el diplomado desarrolla de manera integrada. El primero es pedagógico: diseñar y desarrollar programas de formación continua para docentes de educación básica y nivel universitario. El segundo es de implementación: construir planes de mejora y llevarlos a la práctica. El tercero es metodológico e investigativo: diseñar, desarrollar y exponer trabajos de investigación vinculados a las políticas educativas y las necesidades de aprendizaje del contexto. 

A estos se suma el componente tecnológico, que la coordinadora describe como parte del empoderamiento del formador: no basta con saber qué enseñar, es necesario saber cómo hacerlo en entornos virtuales y presenciales, con herramientas que amplíen el alcance y la efectividad de la formación. 

Un programa con vocación nacional e internacional 

El diplomado tiene alcance nacional y, como señala la Dra. Quipas, también posee una proyección internacional. Está dirigido a docentes de todos los niveles y modalidades, pero también a coordinadores académicos, acompañantes pedagógicos, especialistas de las Unidades de Gestión Educativa Local, directivos de instituciones educativas públicas y privadas, y profesionales de otros sectores que implementan programas de formación interna. 

La plana docente refleja esa amplitud. Junto a la Dra. Quipas, el programa cuenta con la Lic. Blanca Norma Rodríguez Fernández, educadora con doble maestría en Gerencia de Servicios de Salud y en Educación con mención en e-learning, con experiencia en el Ministerio de Salud, el Ministerio de Educación y organismos de cooperación internacional como UNESCO; y con el Mag. Danilo Félix De la Cruz Ramírez, vicepresidente de la Asociación Peruana de Lectura y Escritura, coordinador de la sección de Currículo, Didáctica y Tecnologías de la Facultad de Educación de la UPCH y miembro de la Red de Docentes de América Latina y el Caribe. 

El diplomado concluye con el diseño y aprobación de una propuesta en formación de formadores: un proyecto concreto que el participante puede implementar en su propia institución. Ese requisito final hace del aprendizaje algo útil desde el primer día después de egresar. 

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