Mag. Marilia Baquerizo: una apuesta por la formación especializada en autismo en el Perú
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La detección temprana, el diagnóstico adecuado y las intervenciones basadas en evidencia son claves para mejorar la calidad de vida de las personas con condiciones del espectro autista. Para la Mag. Marilia Baquerizo, el desafío en el Perú no es solo clínico o educativo: también es formativo. Por eso coordina un diplomado que busca ampliar el número de profesionales preparados para atender esta realidad.
En el Perú todavía hay pocos especialistas formados para atender a personas con condiciones del espectro autista. Esa brecha se refleja en la dificultad para lograr diagnósticos oportunos y en la escasez de profesionales capacitados para intervenir en distintos contextos.
La Mag. Marilia Baquerizo observa este problema desde una perspectiva clara: el país necesita más especialistas y mejor formación. Con ese objetivo se ha diseñado el Diplomado de Especialización en Condiciones del Espectro Autista: Investigación, Diagnóstico e Intervención de la Universidad Peruana Cayetano Heredia.
“Buscamos formar profesionales en detección, diagnóstico, intervención e investigación en autismo”, explica. El programa está orientado a fortalecer las capacidades de quienes trabajan en contacto directo con personas con esta condición, tanto en el ámbito clínico como en el educativo.
Comprender el autismo desde distintas disciplinas
El diplomado está dirigido a profesionales de la salud y de la educación. Entre ellos médicos, psicólogos, tecnólogos médicos —especialmente aquellos con formación en terapia ocupacional o terapia de lenguaje— y docentes de educación básica regular y educación básica especial.
La diversidad de perfiles responde a una característica fundamental del abordaje del autismo: su carácter interdisciplinario. El diagnóstico y la intervención requieren la participación coordinada de profesionales de distintas áreas que puedan comprender el fenómeno desde perspectivas complementarias.
Por eso, el programa incorpora contenidos que permiten a los participantes comprender las bases genéticas, neurobiológicas y cognitivas del autismo. Este enfoque busca ofrecer una mirada integral que conecte los hallazgos científicos con la práctica clínica y educativa.
Formación para la detección y la intervención
Uno de los principales desafíos en el país es la detección temprana. Muchos niños con condiciones del espectro autista reciben diagnóstico tardío, lo que retrasa la posibilidad de iniciar intervenciones oportunas. El diplomado busca contribuir a cambiar esa situación.
Los participantes aprenden a utilizar herramientas de vigilancia, detección y diagnóstico que permiten identificar señales de alerta en etapas tempranas del desarrollo. Además, se forman en el diseño e implementación de planes de intervención tanto en contextos clínicos como educativos.
Este enfoque busca garantizar que la intervención no se limite a un ámbito específico, sino que pueda acompañar a la persona en distintos espacios de desarrollo.
Tecnología e investigación aplicada
El programa también incorpora el uso de tecnologías emergentes aplicadas al campo del autismo. Estas herramientas permiten optimizar procesos de evaluación e intervención, especialmente en contextos donde los recursos especializados son escasos.
Además, el diplomado promueve el desarrollo de proyectos de investigación aplicada. El objetivo es que los profesionales no solo utilicen herramientas existentes, sino que también contribuyan a generar conocimiento que ayude a mejorar las estrategias de atención.
Aprender a partir de la práctica
Las metodologías del programa están diseñadas para priorizar la aplicación práctica del conocimiento. Las clases combinan sesiones sincrónicas con actividades complementarias que permiten profundizar en los contenidos.
Entre las estrategias utilizadas se encuentran el análisis de casos clínicos, el aprendizaje basado en proyectos, la gamificación y la revisión de artículos científicos.
La evaluación también sigue un enfoque formativo. Se prioriza el desempeño práctico, la resolución de casos y la aplicación contextualizada de los conocimientos adquiridos. De esta manera, los participantes no solo incorporan conceptos teóricos, sino que desarrollan habilidades que pueden aplicar directamente en su práctica profesional.
Cerrar la brecha de especialistas
Diversos estudios internacionales estiman que aproximadamente una de cada cien personas presenta alguna condición dentro del espectro autista. Si se extrapola esa proporción a la población peruana, se estima que alrededor de 300.000 personas podrían encontrarse dentro de este espectro.
Sin embargo, el número de profesionales especializados sigue siendo insuficiente para atender esta demanda. Frente a ese panorama, el diplomado busca contribuir a reducir esta brecha a través de tres estrategias principales.
- Formación descentralizada. Al tratarse de un programa completamente a distancia, permite que profesionales de distintas regiones del país accedan a capacitación especializada sin necesidad de trasladarse a Lima.
- Estrategia es el enfoque en detección temprana, que busca reducir los retrasos en el diagnóstico mediante la formación en herramientas de evaluación y vigilancia.
- Integración de tecnología, que permite optimizar los procesos de evaluación e intervención en contextos con recursos limitados.
Para la Mag. Marilia Baquerizo, el impacto de esta formación va más allá de la capacitación individual de los profesionales.
“De esta manera el programa no solo forma especialistas”, explica.
También amplía la capacidad del país para ofrecer atención basada en evidencia, contribuyendo a mejorar la equidad en salud y educación para las personas con condiciones del espectro autista.




