Dra. Elizabeth Araujo: investigar y transformar la psicología desde sus fundamentos
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Psicóloga, investigadora y docente, la Dra. Elizabeth Araujo coordina el Doctorado en Psicología de la Universidad Peruana Cayetano Heredia. Con una mirada centrada en la investigación avanzada, la innovación y el pensamiento crítico, impulsa una formación orientada a comprender y responder a los problemas psicosociales del país.
Antes de describir el doctorado que coordina, la Dra. Elizabeth Araujo habla de la investigación como si hablara de una forma de mirar el mundo. En su voz, investigar no es acumular técnicas ni repetir metodologías: es entender qué ocurre en la vida psicosocial de las personas, descifrar fenómenos que afectan su bienestar, explicar aquello que todavía no tiene nombre. Psicóloga y académica, ha construido su trayectoria alrededor de esa convicción: que la investigación puede iluminar problemas reales y, sobre todo, abrir caminos para transformarlos.
Esa idea es el punto de partida de todo lo que hace. Cuando explica el programa, lo primero que menciona no es un curso ni un procedimiento, sino la lógica que lo sostiene: “es una propuesta formativa en investigación psicológica”, dice con firmeza.
Para ella, investigar significa desarrollar pensamiento crítico, integrar saberes, innovar y producir evidencia capaz de responder a los desafíos del momento. Quien investiga —explica— aprende a pensar con más profundidad que quien solo observa.
Por eso, cada elemento del Doctorado en Psicología está diseñado para acompañar ese proceso. No se trata de acumular lecturas, sino de avanzar en un recorrido que va desde la identificación de un problema psicológico hasta la construcción de un modelo explicativo que pueda orientar intervenciones, decisiones o políticas. Su manera de explicar ese trayecto revela su manera de entender la profesión: la psicología necesita ciencia, análisis riguroso y capacidad para comunicar lo descubierto.
Formar pensamiento crítico mientras se investiga
En el doctorado, cada curso aporta una pieza que acompaña el desarrollo investigativo. Allí aparece un concepto que ella repite con especial énfasis: pensamiento integrador. Junto con él, liderazgo, ética, responsabilidad y análisis crítico. Todo eso constituye el perfil que esperan de sus egresados.
“Se busca que progresivamente desarrollen competencias investigativas: desde la selección del problema hasta la metodología y la ejecución de la investigación”, explica.
Pero hay algo más: la comunicación científica. El estudiante debe aprender a presentar, explicar y publicar su trabajo. La formación no se queda en producir datos: también enseña a traducirlos en conocimiento útil.
“Cuando termina la mayoría de los cursos de investigación, ya están aptos para solicitar el diploma de investigador”, comenta.
Esa certificación progresiva no es un trámite: es el reconocimiento de un camino formativo, de una maduración académica que avanza curso a curso.
Aptitud investigativa y propósito
La admisión no se basa solo en documentos.
“Se hace una selección con el propósito de saber si la persona tiene aptitud hacia la investigación”, señala.
Por eso cada postulante presenta un plan de investigación, una propuesta inicial que debe defender en una entrevista. Ahí se analizan sus competencias personales, su capacidad para redactar, su experiencia previa, su interés investigativo y su vínculo con áreas como la docencia universitaria o la responsabilidad social.
No se busca únicamente conocimiento, se aspira a encontrar rigor y la disposición para explorar temas complejos con metodología sólida. El doctorado, recuerda, exige una relación profunda con el proceso de investigar.
Docentes que son investigadores
Uno de los elementos diferenciales del programa es la plana docente.
“Todos son doctores en psicología”, afirma. Pero no se trata solo de grado académico: cada curso es dictado por un especialista en el área específica que enseña.
También cuentan con docentes internacionales, sobre todo en la modalidad a distancia, lo que amplía las perspectivas teóricas y metodológicas a las que acceden los estudiantes.
Otro elemento clave es la relación entre estudiante y asesor. Cada doctorando cuenta con un acompañamiento cercano para el diseño y ejecución de su investigación, así como para la redacción y publicación del artículo que deben presentar para sustentar el grado.
Respuesta a las urgencias psicosociales
En sus palabras finales, la Dra. Araujo evoca la esencia del programa: formar investigadores capaces de comprender su tiempo.
“A través de la investigación se pueden resolver problemas psicosociales o responder a las necesidades de la población”, afirma. No habla de teorías abstractas: habla de problemas de salud mental, bienestar integral, condiciones sociales que afectan a las personas.
El doctorado trabaja con diversos enfoques: cualitativo, cuantitativo y, especialmente, estudios multifactoriales y modelos explicativos.
“Eso ayuda mucho para definir conceptos psicológicos que puedan servir para que las personas hagan programas o intervenciones que respondan a las necesidades del momento”, explica.
Y añade algo que distingue al programa: “Prácticamente somos pioneros en hacer ese tipo de estudios a nivel de doctorado en psicología”.
Con esa frase, vuelve a aparecer la idea del inicio: investigar para comprender y comprender para transformar.




