Mag. Lisbeth Rodríguez: cuando los medicamentos son también un objeto de investigación
Con formación en química farmacéutica y experiencia en vigilancia sanitaria y epidemiología, la Mag. Lisbeth Rodríguez coordina el primer Diplomado en Farmacovigilancia de la Universidad Peruana Cayetano Heredia. El programa busca fortalecer las capacidades de los profesionales de la salud para identificar, evaluar y gestionar los problemas de seguridad de los medicamentos. Existe una idea que la Mag. Lisbeth Rodríguez repite con convicción: los medicamentos no son “caramelos”. Pueden tener efectos adversos, generan reacciones inesperadas y plantean preguntas que la ciencia todavía está respondiendo. Entender eso, y actuar en consecuencia, es precisamente el núcleo del […]

Con formación en química farmacéutica y experiencia en vigilancia sanitaria y epidemiología, la Mag. Lisbeth Rodríguez coordina el primer Diplomado en Farmacovigilancia de la Universidad Peruana Cayetano Heredia. El programa busca fortalecer las capacidades de los profesionales de la salud para identificar, evaluar y gestionar los problemas de seguridad de los medicamentos.
Existe una idea que la Mag. Lisbeth Rodríguez repite con convicción: los medicamentos no son “caramelos”. Pueden tener efectos adversos, generan reacciones inesperadas y plantean preguntas que la ciencia todavía está respondiendo. Entender eso, y actuar en consecuencia, es precisamente el núcleo del campo en el que ha construido su carrera.
Su recorrido empezó en la química farmacéutica, con una primera investigación premiada por la Fundación Hipólito Unanue, que abrió el camino hacia algo más amplio. «Me di cuenta de que la investigación trascendía lo que normalmente conocemos en el área de laboratorio», señala. Esa intuición la llevó a una maestría en investigación epidemiológica en la Universidad Cayetano Heredia y, más adelante, a entrenamientos internacionales en farmacovigilancia y farmacoepidemiología. Actualmente cursa un doctorado en la Universidad de Maryland.
El hilo que conecta ese recorrido es constante: comprender cómo los medicamentos actúan en el cuerpo de las personas, qué riesgos entrañan y cómo ese conocimiento puede mejorar las decisiones clínicas y sanitarias.
Un programa que nace de la experiencia
El Diplomado en Farmacovigilancia es el primero que ofrece la Universidad Peruana Cayetano Heredia en esta especialidad. La propuesta surge directamente de la experiencia acumulada de la Mag. Rodríguez en la Dirección General de Medicamentos, Insumos y Drogas (DIGEMID), donde trabajó en el área de farmacovigilancia y tecnovigilancia.
Desde ese lugar pudo observar con claridad cuáles eran las brechas. Muchos profesionales de salud llegaban a sus funciones sin formación específica en seguridad de medicamentos. La farmacovigilancia era percibida como un campo exclusivo del químico farmacéutico, cuando en realidad es una actividad transversal que compromete diferentes roles: médicos, enfermeras, nutricionistas, obstetras, entre otros perfiles.
El diplomado busca corregir esa percepción. «Lo que buscamos es que el profesional de salud pueda fortalecer sus capacidades para identificar problemas de seguridad relacionados a los medicamentos», explica la Mag. Rodríguez. Y agrega: «Esto contribuye al uso seguro y racional de los medicamentos, promoviendo la seguridad del paciente, que es lo más importante».
Más allá de la regulación
Uno de los aspectos que distingue este programa de otras ofertas similares es su alcance. La mayoría de los diplomados en farmacovigilancia en el país se centran en el componente regulatorio. Este programa amplía esa mirada e incorpora cuatro dimensiones: la regulatoria, la hospitalaria, la clínica y la de la industria farmacéutica. A ello se suma, de manera explícita, la investigación.
Esa última dimensión responde a la identidad de la Cayetano Heredia como institución con vocación investigadora. El programa incluye un módulo orientado al análisis de señales, uno de los métodos más utilizados en farmacovigilancia activa. Una señal es un evento de seguridad poco conocido que empieza a detectarse en la población después de que el medicamento ha sido aprobado. Aprender a identificarla, analizarla e interpretarla es una habilidad que hoy demanda el sistema.
«Ese componente de investigación invita a que investigadores, independientemente de su carrera profesional, puedan estar interesados en este tipo de análisis», señala la coordinadora.
Desde cero, para todos
El diplomado parte de cero. No asume conocimientos previos en la materia, lo que lo convierte en una entrada accesible para profesionales de distintas trayectorias. Eso incluye no solo a los perfiles clínicos, sino también a abogados vinculados a la regulación sanitaria y a profesionales del área administrativa o logística de la industria farmacéutica.
La decisión de comenzar desde los fundamentos responde a una lectura realista del panorama: la formación en seguridad de medicamentos no ha sido sistemática en el país. Muchos profesionales en ejercicio nunca recibieron instrucción formal en este campo.
El objetivo del programa no es solo transmitir contenidos, sino instalar capacidades. Que los egresados puedan identificar efectos adversos, reportarlos, evaluarlos e interpretarlos. Que puedan desarrollar actividades de farmacovigilancia activa. Y que comprendan la normativa nacional e internacional que regula la seguridad de los medicamentos.
Formación que cruza fronteras
La experiencia de la Mag. Rodríguez en el campo es extensa y diversa. Trabajó en el Instituto Nacional de Salud realizando revisiones sistemáticas y evaluaciones de tecnologías sanitarias. Luego, en DIGEMID, se especializó en la caracterización de perfiles de seguridad de medicamentos. Durante la pandemia de COVID-19, participó activamente en investigaciones de farmacovigilancia de vacunas y de productos utilizados sin aprobación oficial.
Esa acumulación de experiencias en distintos niveles del sistema sanitario —regulatorio, hospitalario y epidemiológico— le permite trazar una lectura amplia del campo. Y es desde esa lectura que ha diseñado un programa que no se limita a una sola arista, sino que busca que los participantes comprendan la farmacovigilancia como lo que es: un sistema de protección al paciente que atraviesa toda la cadena del medicamento.
Toma de decisiones basada en evidencia
Para la Mag. Rodríguez, la farmacovigilancia no es un fin en sí mismo. Es una herramienta para tomar mejores decisiones. En todos los niveles del sistema de salud —desde el médico que prescribe hasta la autoridad que regula— la seguridad del paciente depende de que exista información confiable sobre el comportamiento real de los medicamentos en la población.
«Los últimos estudios están enfocados a caracterizar perfiles de seguridad de medicamentos», explica. Ese trabajo, que combina epidemiología, regulación e investigación clínica, es el que el diplomado busca trasladar a quienes hoy trabajan en el sistema.
En un contexto donde la velocidad de aprobación de nuevos fármacos continúa acelerándose y donde la pandemia demostró que los perfiles de seguridad pueden cambiar en tiempo real, contar con profesionales preparados para monitorear, analizar y reportar se convierte en una necesidad urgente. El diplomado que coordina la Mag. Rodríguez apunta, con precisión, a cerrar esa brecha.
