Mag. Giovanna Núñez: Las personas siempre al centro para que las políticas alcancen resultados.
Con más de 25 años de experiencia internacional en Cambio Social y de Comportamiento (SBC) en contextos de desarrollo y acción humanitaria, la Mag. Giovanna Núñez coordina un diplomado que busca llenar un vacío crítico: formar profesionales que diseñen, implementen y evalúen políticas públicas, programas, proyectos que logren resultados y sean sostenibles, con base a […]

Con más de 25 años de experiencia internacional en Cambio Social y de Comportamiento (SBC) en contextos de desarrollo y acción humanitaria, la Mag. Giovanna Núñez coordina un diplomado que busca llenar un vacío crítico: formar profesionales que diseñen, implementen y evalúen políticas públicas, programas, proyectos que logren resultados y sean sostenibles, con base a un profundo conocimiento y comprensión de por qué la gente hace lo que hace para poder impulsar cambios pertinentes y sostenibles.
Hay políticas que se diseñan con rigor técnico, se financian con recursos significativos y aun así no logran el impacto esperado. Para la Mag. Giovanna Núñez, esa paradoja tiene una explicación frecuente: no se hicieron esfuerzos serios y con rigor científico para comprender las personas a las que iban dirigidas, ni se impulsaron los cambios con ellas.
Ese punto ciego es el territorio en el que trabaja desde hace más de dos décadas. Su experiencia abarca salud, educación, nutrición, agua y saneamiento, agricultura, desarrollo infantil temprano, gestión del riesgo de desastres y medio ambiente, seguridad ciudadana, infraestructura, etc. Ha colaborado con el Banco Mundial, UNICEF, OPS, BID, UNOPS, WFP, la Unión Europea y la Comunidad Andina, entre otros organismos en contextos de desarrollo, emergencias y acción humanitaria. Y en todos esos contextos, la pregunta de fondo ha sido la misma: ¿por qué las personas adoptan o no los comportamientos que se espera de ellas, para que los resultados de desarrollo logren el impacto esperado y sean sostenibles?
Esa pregunta es el punto de partida del Diplomado de Especialización en Cambio Social y de Comportamiento Aplicado a las Políticas Públicas, que la Mag. Núñez coordina en la Universidad Peruana Cayetano Heredia.
Enfoque que trasciende al individuo
El Cambio Social y de Comportamiento —conocido por sus siglas en inglés como SBC— no es sinónimo de comunicación, aunque la incluye. Tampoco se reduce a campañas informativas ni a incentivos económicos. Es un enfoque que analiza los factores psicológicos, sociales, culturales e institucionales que influyen en las decisiones de las personas y diseña intervenciones que actúan sobre ese sistema, transformándolo.
«Cualquier estrategia de Cambio Social y de Comportamiento tiene que diseñarse con una base de evidencia», explica la Mag. Núñez. Esa evidencia permite identificar los motivadores del comportamiento —los llamados behavioral drivers— y orientar las intervenciones hacia los factores que realmente condicionan la conducta.
El programa que coordina adopta una mirada integral. No solo trabaja el cambio individual, sino también el entorno que lo facilita o lo impide: la comunidad, las instituciones, los servicios. Ese enfoque sistémico es, según la Mag. Núñez, uno de los elementos diferenciadores del diplomado respecto a otras ofertas formativas en la región.
Un programa diseñado como un viaje
La malla curricular del diplomado está estructurada en cuatro módulos que llevan al estudiante por un proceso progresivo de reflexión, integración y acción. El primero introduce los fundamentos del Cambio Social y de Comportamiento y sus aplicaciones en las políticas públicas. El segundo profundiza en el diagnóstico: cómo analizar determinantes conductuales y sociales usando fuentes primarias y secundarias de evidencia.
El tercer módulo introduce las metodologías centradas en las personas —como el Human Centered Design— para el diseño participativo de intervenciones. El cuarto es un laboratorio de innovación donde los participantes terminan de construir su estrategia de Cambio Social y de Comportamiento, incluyendo un marco de monitoreo y evaluación.
«Los participantes llevan sus propios desafíos y desarrollan una estrategia aplicable a su contexto laboral», señala la coordinadora. Ese diseño convierte el diplomado en una experiencia directamente transferible al trabajo cotidiano de cada participante.
Para quiénes está pensado
El programa está dirigido a profesionales del Perú, América Latina y el mundo de cualquier sector que trabajen o estén interesados en temas de desarrollo o política pública: salud, educación, nutrición, agricultura, cambio climático, agua y saneamiento, regulación tributaria, energía, medio ambiente, gestión social pública y empresarial, cooperación internacional, entre otros. No requiere experiencia ni conocimiento previo en ciencias del comportamiento. Sí requiere interés genuino en lograr mayor impacto en la vida de las personas a las que se busca servir.
Esa amplitud es intencional. El Cambio Social y de Comportamiento que aporta valor en los temas prioritarios del desarrollo que son abordados desde el sector privado como el público. Es un enfoque que puede aplicarse en cualquier programa que necesite que las personas adopten determinadas conductas para que funcione, tenga impacto y sea sostenible.
El programa tiene vocación internacional. Está pensado para profesionales de América Latina y el Caribe, y del mundo y ha sido diseñado a partir de un análisis de las brechas formativas en la región. «Las políticas públicas, los programas, los proyectos que no integran estrategias de SBC desde el diseño terminan no alcanzando los resultados esperados», sostiene la Mag. Núñez.
Formación con estándares internacionales
El programa cuenta con una plana docente de nivel internacional, entre los que destacan Elsie Finseth León, Susan Guevara Salas y conferencistas internacionales como Christopher Patrik Dickey, Deborah Martinez Villarreal, Helena Ballester Bon y Rafael Obregón. Además de la Mag. Núñez, participan especialistas con trayectoria en UNICEF, NYU, el Banco Interamericano de Desarrollo y otras instituciones líderes en el campo del desarrollo y las ciencias del comportamiento.
Esa combinación —rigor académico, aplicación práctica y experiencia de campo— define el carácter del diplomado. Un espacio donde la pregunta no es qué deberían hacer las personas, sino qué necesitan para poder hacerlo.
