Dra. María Ángela Fernández: ampliar el rol de enfermería para responder donde más se necesita
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Enfermera de formación y gestora por experiencia, la Dra. María Ángela Fernández ha construido su trayectoria entre la práctica asistencial, la gestión y la salud pública. Hoy coordina una maestría que busca fortalecer la enfermería de práctica avanzada como respuesta concreta a las necesidades de atención primaria en un contexto marcado por el aumento de enfermedades crónicas.
La trayectoria de la Dra. María Ángela Fernández se construyó desde la práctica asistencial. Durante varios años trabajó en servicios de emergencia, un entorno exigente que la enfrentó a la complejidad cotidiana del sistema de salud.
Es cuando empezó a identificar una necesidad: “No bastaba con la atención clínica, hacía falta entender cómo se organizan y gestionan los servicios”.
Del cuidado directo a la gestión
Esa inquietud la llevó a realizar una especialidad en gestión. Aunque inicialmente pensaba especializarse en emergencia, las circunstancias y oportunidades laborales la fueron acercando cada vez más a funciones de gestión, hasta convertirlas en el eje central de su desarrollo profesional.
Luego vino la maestría en gestión, cursada en la misma institución.
“Ahí empiezo a delinear mi linea de desempeño profesional”, explica.
Sin embargo, nuevamente el trabajo la llevó a nuevas áreas, donde el foco de atención iba más allá de la gestión institucional. Dejó de estar únicamente en lo asistencial o administrativo y emprendió el camino de la salud publica involucrándose en temas de atención primaria de salud.
Ese giro fue decisivo y surgió nuevamente la necesidad de instrumentarse en esta área, es cuando asumió que para profundizar en ese campo; había que avanzar académicamente, por lo tanto optó por un doctorado en Salud Pública, con el objetivo de comprender mejor los determinantes, los modelos de atención y los retos que enfrenta el primer nivel del sistema sanitario desde un contexto nacional, regional y mundial.
Investigar desde la práctica
Su interés académico se ha traducido también en investigación. Ha participado en estudios vinculados a la gestión y a la atención primaria, con especial énfasis en calidad de vida laboral, recursos humanos, clima organizacional y compromiso institucional. A ello se suman investigaciones en VIH, SIDA, tuberculosis y atención primaria, siempre desde una mirada aplicada.
“Son temas que se cruzan con la realidad del trabajo diario”, señala.
La investigación, en su caso, no está desligada de la práctica, sino que surge de ella.
Una maestría que responde a un vacío
Hoy, la Dra. Fernández es coordinadora de la Maestría en Enfermería de Práctica Avanzada en Atención Primaria de Salud de la Universidad Peruana Cayetano Heredia. Un programa que surge, explica, frente a una necesidad poco atendida: el acompañamiento de pacientes con enfermedades crónicas degenerativas, con enfermedades cuyo abordaje puede ser desde el hogar y fuera del ámbito hospitalario.
“Estos pacientes no siempre requieren hospitalización, pero sí seguimiento continuo”, señala.
Personas con diabetes, hipertensión, enfermedades inmunodeprimibles, pacientes oncológicos o postrados que, tras salir del hospital, regresan a casa sin un soporte suficiente en el primer nivel de atención. Ese es el espacio donde la enfermería de práctica avanzada cobra sentido, relevancia y reconocimiento.
Resolver lo cotidiano, prevenir lo grave
El programa está diseñado para formar enfermeras y enfermeros capaces de responder a situaciones complejas en el ámbito comunitario y domiciliario. No se trata de reemplazar al médico, aclara, sino de resolver problemas cotidianos derivados de enfermedades crónicas, identificar complicaciones tempranas y actuar oportunamente.
“Una alteración persistente de la glucosa puede terminar en una amputación si no se interviene a tiempo”, explica.
La enfermera de práctica avanzada puede valorar clínicamente, identificar riesgos, realizar diagnósticos de enfermería más específicos y ejecutar intervenciones que eviten desenlaces mayores, educar sobre prácticas de estilo de vida saludable.
Para ello, la maestría fortalece competencias en fisiopatología, farmacología avanzada, valoración clínica y diagnóstico de enfermería avanzado en las diferentes etapas de vida.
“La diferencia con la formación básica es el nivel de profundidad y enfoque clínico”, señala.
Ampliar competencias
Uno de los ejes del programa es ampliar la capacidad de valoración. Comprender mejor la evolución de las patologías, reconocer signos y síntomas relevantes, y manejar con mayor solvencia el uso de medicamentos desde el rol propio de enfermería.
“Nosotros no prescribimos, pero sí necesitamos entender la farmacología para orientar adecuadamente”, explica.
También se fortalece la capacidad de emitir diagnósticos de enfermería más avanzados, ajustados a situaciones clínicas concretas.
Un perfil claramente definido
La maestría está dirigida principalmente a enfermeras o enfermeros que trabajan en atención primaria: puestos y centros de salud, establecimientos de primer nivel y espacios comunitarios. Profesionales cuyo trabajo implica salir al campo, realizar visitas domiciliarias y tener contacto directo y permanente con la población.
“Es allí donde se presentan estos casos”, afirma.
Y es allí donde una formación avanzada permite intervenir con mayor eficiencia, disponibilidad y mejores resultados.
Para la Dra. María Ángela Fernández, fortalecer la enfermería en atención primaria no es solo una decisión académica. Es una respuesta concreta a una necesidad real del sistema de salud: cuidar mejor, más cerca y a tiempo.



