Dr. César Cárcamo: decidir en salud pública exige evidencia
Compartir:

Médico de formación, epidemiólogo por convicción, el Dr. César Cárcamo ha construido una trayectoria marcada por una pregunta incómoda: ¿cómo se toman las decisiones en salud cuando no hay evidencia suficiente? Hoy coordina un doctorado orientado a formar investigadores capaces de producir, analizar e interpretar información científica para mejorar la salud de las poblaciones.
La incomodidad fue el punto de partida. Mientras estudiaba Medicina en la década de los ochenta, el Dr. César Cárcamo empezó a notar que muchas prácticas clínicas se sostenían más en la tradición que en la evidencia.
“Había procedimientos que se seguían simplemente porque siempre se habían hecho así”, recuerda.
No existía aún el concepto formal de medicina basada en evidencia, pero la intuición de que algo no estaba del todo bien ya estaba ahí.
Esa inquietud lo llevó a buscar otras herramientas. En paralelo a la medicina, había estudiado Biología en la Universidad Peruana Cayetano Heredia, motivado por su interés temprano en las ciencias naturales. Ambas formaciones convergieron cuando encontró la epidemiología: una disciplina que le ofrecía métodos para medir, demostrar asociaciones y sustentar decisiones con datos.
La epidemiología como lenguaje común
Un curso marcó el giro. La epidemiología le mostró que era posible establecer relaciones claras entre exposición y enfermedad, evaluar intervenciones y cuestionar prácticas instaladas.
“Era una disciplina mucho más exacta”, afirma.
Desde entonces, su interés se orientó hacia la salud pública y la investigación epidemiológica.
Sus primeros trabajos de investigación fueron diversos. Desde estudios en lobos marinos durante su formación en biología, hasta investigaciones sobre enfermedades diarreicas en niños, infecciones virales y nutrición. Más adelante, ya en Estados Unidos, trabajó en la Universidad de Miami y luego en la Universidad de Washington, donde realizó la maestría y el doctorado.
Fue allí donde integró de manera más sólida sus intereses. Su tesis doctoral evaluó la relación entre deficiencias nutricionales y diarreas en personas con VIH, un tema que combinaba epidemiología, nutrición y enfermedades infecciosas.
Investigación con impacto poblacional
A lo largo de su carrera, el Dr. Cárcamo ha participado en múltiples investigaciones en salud pública, pero una de ellas destaca por su escala e impacto: el estudio PREVEN. Se trató de un ensayo comunitario que se desarrolló durante cinco años en veinte ciudades del Perú, con el objetivo de evaluar una intervención combinada para la prevención de infecciones de transmisión sexual.
“Fue el estudio más grande de mi carrera”, señala.
Diez ciudades recibieron la intervención y otras diez funcionaron como grupo de control. Los resultados permitieron generar evidencia robusta sobre la efectividad de intervenciones combinadas en salud pública, con implicancias directas para la formulación de políticas.
Sus investigaciones también han abordado temas como VIH, enfermedades infecciosas, riesgo cardiovascular, informática en salud y diseño de intervenciones innovadoras, muchas de ellas desarrolladas en colaboración con profesionales de distintas disciplinas.
Un doctorado para decidir mejor
Hoy, el Dr. César Cárcamo es coordinador del Doctorado en Ciencias en Investigación Epidemiológica de la Universidad Peruana Cayetano Heredia. El programa está dirigido a profesionales con formación previa en salud pública o áreas afines, que ya cuentan con una base en análisis de datos, estadística y epidemiología.
“No partimos de lo básico”, aclara.
El doctorado se enfoca en epidemiología avanzada y bioestadística avanzada, con cursos electivos especializados que profundizan en el diseño y análisis de estudios complejos. La exigencia es alta, porque el objetivo es claro: formar investigadores capaces de producir evidencia de calidad.
De la evidencia a la decisión
Para el Dr. Cárcamo, el propósito central del programa es formar profesionales que puedan ocupar cargos de toma de decisión en el sector público y privado, con una base científica sólida.
“Que puedan producir información, interpretarla y aplicarla para mejorar el bienestar de la población”, resume.
Las habilidades que desarrolla el doctorado giran en torno a cuatro ejes: diseño riguroso de estudios epidemiológicos, análisis estadístico avanzado, lectura crítica de la literatura científica y comunicación clara de resultados.
“No basta con hacer investigación, hay que saber leer la de otros y usarla adecuadamente”, enfatiza.
El componente de escritura científica también es clave. Los doctorandos deben ser capaces de redactar y publicar sus hallazgos, y de evaluar críticamente la validez de los estudios existentes.
Un programa transversal
Aunque suele asociarse la salud pública a ciertas profesiones, el doctorado tiene un enfoque amplio. Médicos, enfermeras y enfermeros, biólogos, nutricionistas y otros profesionales de la salud conviven con perfiles de áreas como ingeniería o arquitectura.
“La salud pública se beneficia mucho de miradas distintas”, explica.
Desde arquitectos que rediseñan viviendas para reducir la transmisión de enfermedades, hasta ingenieros que desarrollan dispositivos de monitoreo remoto para pacientes con hipertensión, la investigación epidemiológica se nutre de la interdisciplinariedad.
Formar criterio científico
Para el Dr. Cárcamo, el valor del doctorado no está solo en el dominio técnico, sino en el desarrollo de criterio. Cuestionar, evaluar la validez de la evidencia, entender sus límites y usarla de manera responsable.
En un contexto donde las decisiones en salud pública tienen impacto directo sobre millones de personas, formar investigadores capaces de sustentar esas decisiones con evidencia robusta se vuelve una tarea estratégica. Ese es, en esencia, el propósito del Doctorado en Ciencias en Investigación Epidemiológica: pasar de la intuición a la evidencia.




