Mag. Ana Gabriela Sobarzo: Innovación de la mano de la ciencia 

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Bióloga marina de formación y gestora de innovación por convicción, la Mag. Ana Gabriela Sobarzo ha recorrido un tránsito poco habitual: del laboratorio a la articulación con la industria. Hoy lidera un equipo de 10 personas en la Dirección de Innovación y emprendimiento de la Cayetano, además de liderar programas diseñados para ordenar, potenciar y profesionalizar los procesos de innovación que muchas organizaciones ya ejecutan, aunque no siempre de forma estratégica.

La trayectoria de Ana Gabriela Sobarzo comenzó en las costas de Chile, su país natal. Motivada por la curiosidad científica y bajo la influencia temprana de referentes como Carl Sagan, decidió estudiar Biología Marina. Durante su pregrado, se sumergió en proyectos de cultivo de algas y estudio de especies marinas, para luego volcarse a la acuicultura aplicada. 

Fue en ese contacto directo con las empresas vinculadas a la universidad donde surgió la pregunta que cambiaría su rumbo profesional: ¿Cómo lograr que el conocimiento generado en las aulas se convierta en una solución real para la sociedad? 

«Empecé a cuestionarme cuál era el proceso exacto para que una investigación se transformara en un producto o servicio utilizado por una empresa o el Estado«, comenta.

Este cuestionamiento marcó un punto de quiebre. Sin abandonar su esencia científica, Ana decidió especializarse en la vinculación universidad-industria.  

Ya no solo se trataba de producir conocimiento, sino de entender cómo transferirlo, adaptarlo y generar valor tangible. Su transición fue orgánica: la experiencia le demostró que muchas organizaciones ya innovan, pero pocas saben que lo están haciendo o cómo potenciarlo.

Profesionalizar la gestión: El modelo Flex Máster 

Con más de 20 años de experiencia, Ana Gabriela asume hoy un nuevo desafío en su alma mater, la Universidad Peruana Cayetano Heredia: la coordinación de la Maestría en Gestión Integral de la Innovación. 

Este programa nace bajo una premisa clara: no basta con aprender a innovar, es necesario aprender a gestionar la innovación. Para lograrlo, la maestría propone una estructura flexible y moderna basada en el modelo Flex Máster, compuesto por tres diplomados que pueden cursarse de forma independiente:

  1. Diplomado en Innovación y Emprendimiento 
  2. Diplomado en Gestión de Proyectos de Innovación 
  3. Diplomado en Políticas, Regulaciones y Competitividad de la Innovación

«Esta flexibilidad permite que cada profesional decida hasta dónde avanzar según sus propios objetivos «, explica.

Además, el programa abrirá cursos específicos a la comunidad para cubrir áreas técnicas que tradicionalmente no han sido abordadas por la academia, respondiendo a las necesidades reales del mercado. 

Innovar desde el sector público

Para la Mag. Sobarzo, la innovación no es terreno exclusivo del sector privado. El Estado peruano cuenta con un marco normativo (como la Norma Técnica de Gestión de la Innovación Pública – NT-GIP) y fondos que muchas instituciones aún no aprovechan al máximo.

Parte fundamental de la maestría es visibilizar este ecosistema, enseñando a los gestores a utilizar las herramientas existentes para articular proyectos que generen un impacto real en la administración pública.

Competencias para el mundo real

La maestría no se queda en la teoría. Busca desarrollar habilidades críticas como:

  • Comunicación efectiva para conectar ideas con inversores o decisores. 
  • Identificación y formulación de problemas complejos. 
  • Diseño inteligente de soluciones con viabilidad técnica y económica. 
  • Estructuración de sistemas de innovación sostenibles dentro de las organizaciones.

Un campo transversal

«La innovación atraviesa todos los sectores«, afirma Ana Gabriela.

El programa está diseñado para un perfil diverso: ingenieros, economistas, científicos, profesionales de la salud, gestores públicos y artistas. En esa diversidad de miradas reside la verdadera fortaleza de la innovación. 

Para la Mag. Ana Gabriela Sobarzo, el reto final es lograr que el conocimiento encuentre su camino y sentido en la realidad. En ese proceso, la gestión profesional se convierte en la competencia clave del futuro.

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