Dra. Roxana Obando: cuando investigar también es cuidar 

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Enfermera, especialista en emergencias y desastres, docente e investigadora, la Dra. Roxana Obando coordina el Doctorado en Enfermería de la Universidad Peruana Cayetano Heredia. Su trayectoria une experiencia clínica, gestión y producción científica para fortalecer la investigación y el liderazgo en la disciplina.

A veces una vocación nace como una herencia silenciosa. En el caso de la Dra. Roxana Obando, comenzó en casa.

“Dentro de mi familia hay varias personas que trabajan en el sector salud”, recuerda.

Ese entorno moldeó su manera de mirar el mundo: ayudar, acompañar, cuidar. Cuando eligió estudiar enfermería no fue un cálculo académico sino una intuición profunda: “consideraba importante trabajar para el cuidado de las personas”.

Esa experiencia durante el SERUMS marcó su ruta profesional. Le tocó trabajar en una oficina vinculada a emergencias, un espacio donde vio de cerca situaciones críticas y la necesidad de responder con organización y criterio. Allí comprendió la importancia de especializarse y fortaleció su inclinación por los servicios de emergencia y la gestión de desastres.

“Participé en muchos eventos que se dieron en el país”, recuerda.

Aquellos años fueron decisivos: confirmaron que la enfermería también podía transformar realidades desde la preparación, la prevención y la toma de decisiones informada.

Estas experiencias la llevaron a especializarse en emergencias y desastres. Y luego, conforme avanzaba en su desarrollo profesional, buscó nuevas herramientas para entender y mejorar los sistemas de salud.

“Hice también la especialidad de administración y gestión en servicios de salud”, señala.

Había encontrado una doble vocación: cuidar y gestionar, estar en el campo y pensar en cómo se organiza el campo, unir la mirada humana con la mirada estructural.

Investigación para transformar prácticas

La investigación llegó como una consecuencia natural de ese recorrido.

“He participado de muchas investigaciones”, dice con la tranquilidad de quien reconoce el valor de un trabajo que requiere paciencia y método. Sus temas cubren distintos ángulos: la gestión de desastres, el factor humano, el aspecto afectivo, la gestión del conocimiento.

Una de sus líneas recientes se enfoca en la planificación de los servicios de salud para la gestión de desastres. Otra, desarrollada junto a colegas de otros países, trabaja en la validación de un instrumento para medir niveles de ansiedad. Y también ha estudiado las competencias necesarias para formar especialistas en emergencias y desastres.

Además, menciona investigaciones realizadas dentro del hospital: “la cura quirúrgica en pacientes con lesiones por presión” o estudios sobre la carga laboral de los enfermeros de emergencia. A eso se suman proyectos orientados a la validación de diagnósticos y al fortalecimiento de la práctica basada en evidencia. Todo ello avanza hacia una misma dirección: que las decisiones clínicas y organizacionales se fundamenten en datos sólidos, y no solo en intuiciones o tradiciones.

El doctorado: un espacio para generar nuevo conocimiento

La Dra. Obando coordina el Doctorado en Enfermería, un programa joven que responde a una necesidad profunda del país y de la profesión.

“Este programa nace en virtud a la necesidad de tener otros niveles de investigación en enfermería”, explica.

No se trata solo de producir más conocimiento, sino de avanzar hacia investigaciones “innovadoras para el desarrollo de la enfermería”, con un enfoque que respete la integridad y la filosofía de la disciplina.

El propósito es claro: formar investigadores capaces de crear evidencia útil, sólida y pertinente para la práctica profesional en distintos escenarios. Ella lo resume así: “El objetivo principal del programa está enfocado a generar evidencias científicas que ayuden a la toma de decisiones para el ejercicio de la enfermería”.

Esa evidencia puede servir para mejorar prácticas clínicas, orientar políticas públicas, fortalecer diagnósticos o impulsar desarrollos tecnológicos. Lo importante es que esté anclada en la realidad del país y que responda a sus desafíos.

Rigurosidad y alta exigencia

El programa es específico y riguroso. “Nuestros participantes deben ser enfermeros que tengan la licenciatura y una maestría”, afirma.

Así garantizan que quienes ingresan al doctorado ya cuentan con una base profesional y académica sólida.

No es un programa abierto a cualquier perfil, porque su propósito es fortalecer la investigación avanzada dentro de la profesión. Por eso, los requisitos son estrictos: la enfermera o enfermero debe llegar con experiencia, formación y una idea clara de hacia dónde quiere dirigir su trabajo académico.

Habilidades para un liderazgo académico y profesional

¿Qué espera que desarrollen quienes ingresan? La Dra. Obando lo describe en tres ejes:

  • Habilidades cognitivas 
  • Destrezas profesionales  
  • Actitud proactiva 

Todas necesarias para sostener un proceso de investigación real, desde la formulación del proyecto hasta la construcción de conclusiones.

“El egresado debe tener la habilidad de hacer proyectos de investigación que nos lleven a una conclusión y permitan tomar decisiones”, enfatiza.

Al final, el doctorado busca formar profesionales capaces de influir en la práctica, en la política pública y en el desarrollo del conocimiento. En otras palabras: investigadores que puedan cambiar la forma en que se cuida.

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